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    Centro Hípico de Cría de Caballos de Competición y de Alto Nivel

    ArtículoCómo - Trabajar con caballosmartes 06 diciembre 2011
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    ¿Quién no recuerda a Viggo Mortensen cabalgando a 'Hidalgo' por el desierto en la película 'Océanos de fuego'? Sus aventuras entre los jeques árabes, demostrando la resistencia y fortaleza de su caballo parecen fuera de la realidad. Sin embargo, no hay que irse lejos para encontrar profesionales. A poco más de cincuenta kilómetros de Vitoria, entre los verdes parajes de la Montaña Alavesa y muy cerca de Antoñana, existe un centro hípico en el que una familia guipuzcoana se dedica a la cría de caballos y a la competición de alto nivel, y gestiona una escuela para aprender a montar.

    El proyecto comenzó a forjarse en 2003 entre Jesús Mari Zabalua y la Junta Administrativa de Antoñana. La idea era crear un centro de hípica e invertir en la cría de caballos para participar en competiciones de alto nivel, llevando el nombre de Antoñana por todo el mundo. Para ello, con la ayuda de los habitantes del pueblo, rehabilitaron unas instalaciones ubicadas a pocos kilómetros de Antoñana.

    Ya en funcionamiento, la escuela creció con los años. Se organizaban carreras y marchas a caballo, además de dar clases. A la vez, se introdujeron en el mundo de la reproducción de caballos. Adquirieron yeguas de pura raza árabe para crear una yeguada y criar ejemplares destinados a la alta competición. «Todos eran árabes porque son caballos muy resistentes con una mentalidad muy dura», explica el guipuzcoano.

    Hasta 2009, los caballos criados en Antoñana llegaron a participar en doce pruebas internacionales cada año, tanto en Europa como en los Emiratos Árabes. «Son pruebas de 120 kilómetros que se dividen en cuatro fases de 30 kilómetros. Una vez finalizada cada etapa, el veterinario inspecciona el corazón del caballo o el estado de sus patas. La duración de la carrera es entre cinco y siete horas», detalla Jon Zabalua, uno de los jinetes profesionales del centro.

    Pero la actual crisis económica también ha afectado a la labor del centro. Hasta 2009, trabajaban dos personas en el cuidado de los caballos, mientras que en la actualidad solo hay una. «Además, estamos reorganizándolo todo porque los viajes parar participar en competiciones son muy caros. Unos 3.000 euros puede costar ir a Europa y hasta 20.000 euros a los Emiratos Árabes», explican Jesús Mari y Jon Zabalua.

    Calidad

    En las 24 hectáreas de fincas que tienen alquiladas a la Junta Administrativa de Antoñana han llegado a pacer 140 caballos. «Ahora, contamos con cuarenta. Compramos menos, pero asegurándonos que son de excelente calidad», señala su dueño. De momento, este año, tan solo han adquirido un uruguayo, 'Viraz', un ejemplar que ha costado 50.000 euros. Aun así, y pese a los problemas, su objetivo de instalarse en la élite sigue intacto.

     

     


    Artículo originalmente publicado en elcorreo.com el 5/12/2011

     


     

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