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    El último paseo en coche de caballos por El Puerto de Santa María (Cádiz)

    ArtículoCómo - Trabajar con caballosviernes 09 agosto 2013
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    Antonio Sánchez es, en la actualidad, el último ejemplo de un oficio que casi se ha perdido en El Puerto: el cochero de caballos.

    Haga frío o calor, a primera hora de la mañana o bien entrada la madrugada Antonio y su caballo siempre están ahí porque como él mismo dice, «yo trabajo los 365 días del año, da igual si es Navidad, porque si alguien me llama, tardo cinco minutos en venir».

    Sánchez reconoce que su profesión «no da para vivir bien», por lo que es todo un superviviente. Cobra la tarifa a 30 euros por un paseo de aproximadamente 45 minutos de duración por los lugares más emblemáticos de la ciudad. Y con esta tarifa, a pesar de que el minuto sale a menos de un euro muchos de los turistas «siempre acaban regateando».

    El coche de caballos y el propio animal pertenecen ambos a Antonio. Se trata de uno de los últimos taxis singulares que ahora se encuentran en peligro de extinción. Ocurre que, por un lado, los visitantes ya no encuentran tan exótico dar un paseo en coche de caballos, y, por otro lado, la crisis está pasando factura.  

    Muchos establecimientos de hostelería con los que tiene una conexión directa acabarán cerrando después del verano, «porque la gente ahora casi no consume y, si lo hace, piden una tortilla para diez personas». En la calle Micaela Aramburu hay establecimientos que pagan de alquiler «1.500 euros al mes», a lo que hay que sumar salarios, impuestos y gastos variados.

    Precisamente en esta arteria de la localidad tiene la parada oficial su coche de caballos. Sin embargo, la experiencia y el día a día parecen indicarle a Sánchez que esa ubicación no es el sitio más adecuado, por lo que acaba dando vueltas por la plaza de España o la plaza de Las Galeras, «que es donde están los turistas». Pero el cochero se encuentra que suele ser invitado a abandonar esas zonas. «Yo acato eso sin problemas, pero tengo que buscarme la comida», aclara.

    Lo que recauda supone el único ingreso familiar. «Da para comer y poco más», comenta Antonio, que después de «toda la vida» trabajando en el mundo del caballo se resiste a tener que dejar el oficio al que dedica sus días desde hace casi una década. «Quizás falta apoyar el turismo, vender mejor El Puerto», reflexiona sobre cómo se podría hacer reflotar el negocio. «En otros sitios, las tarifas son de 80 euros, y hay más gente viviendo de esto», comenta, con la ciudad de Jerez en la mente, donde son bastante más las licencias concedidas.

    Pero a la espera de que cambien las circunstancias, el cochero sigue con algunos de sus caballos tirando del carro, con el objetivo de llevar algo de dinero a casa mientras enseña a quienes quieran disfrutar de sus servicios el Castillo de San Marcos, la plaza de España donde reina la Iglesia Mayor Prioral, la Iglesia de Santo Domingo y la plaza de toros. «Me conformo con tener para comer y poder mantener el coche y los caballos», concluye.

     

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    Fuente e imagen: lavozdigital.es

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