Todas las categorías
    • Todas las categorías
    • Caballos
    • Transportes
    • Accesorios
    • Servicios
    • Mascotas
    • Propiedades
    Please select a location from the drop-down list

    Equinos en el campo en pleno siglo XXI

    ArtículoCómo - Trabajar con caballosjueves 20 marzo 2014
    Compartir:

    Juan Vicente Traver, de 50 años de edad, labra su finca de lechugas un sábado por la tarde, tarea que comparte con la ayuda de su caballo Resalao, un equino que cuenta ya con 30 años de edad.

    Resalao llegó a esta explotación de Benicarló, colindante con Peñíscola, contando con apenas tres años. Desde entonces, Traver ha compartido con él años de su vida y esfuerzos laborales en su explotación agraria.

    «Son animales muy finos y precisos trabajando y pasan con cuidado por espacios por los que un pequeño motocultor no podría acceder», señala el agricultor.

    Entre ellos existe una clara sintonía, fruto de haber pasado media vida juntos. Traver le ordena en voz baja, lo acaricia y el morro de Resalao lo busca. «Siempre ha sido un animal con mucho salero y nervio en el trabajo y que no me ha fallado nunca, pero ahora ya se está haciendo mayor. Ojalá viviera 30 años más», confiesa el agricultor.

    De forma constante y sosegada, ambos recorren un pequeño camino delimitado por cientos de lechugas, avanzando a lo largo de la finca en un sentido y en otro. «La finca queda totalmente labrada en una hora», explica. Al llegar al final del surco, unas órdenes y el equino da unos pasos atrás para cambiar el sentido y proseguir cincuenta metros más.

    Puede parecer que tener un caballo en el campo, además de una estampa de un pasado no muy lejano, resulta más económico que maquinaria ya que el animal no consume combustible ni contamina. «Pero no es así», explica Juan Vicente. «Estos animales consumen cada día unos 20 kilos de comida, con un coste de 4 a 5 euros entre heno, hierba, remolacha, pienso, avena o maíz entre otros. Esto son unos 1.500 euros como mínimo al año por animal», asegura el agricultor, motivo por lo que, en su opinión, no son ningún chollo ni alternativa al combustible y los tractores en el campo. «Si fuera por los números no nos interesa ya que hoy en día en las explotaciones todo son tractores y maquinaria pesada».

    Además, hay que añadir los costes del veterinario y las vacunas, el herrador y el dentista equino. «Antes se les daba cuatro hortalizas que sobraban pero a los caballos, a diferencia de machos y burros, hay que tenerlos bien alimentados o sufren del estómago», indica.

    La presencia del caballo en las explotaciones agrícolas de la zona de Levante es, hoy en día, meramente testimonial. Quienes conservan estos animales en sus plantaciones lo hacen por una cuestión de tipo sentimental.

    Son las fiestas y celebraciones tradicionales las que ayudan, en cierto modo, a que los cuadrúpedos sigan utilizándose en el campo en la actualidad. Son los cientos de carros que participan en los desfiles y marchas por San Antonio en la comarca y los concursos de tiro y arrastre, entre otros.. «Eso los ha salvado y ayudado mucho: la fiesta», afirma Juan Vicente Traver.
     

     

    Fuente e imagen: levante-emv.com y Jordi Maura

     

     

    Artículos
    Suscríbete al boletín