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    Fernando Noailles - Susurrador de caballos

    ArtículoCómo - Trabajar con caballosjueves 26 abril 2012
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    El susurrador de caballos o experto en comunicación y lenguaje equino, Fernando Noailles, es autor del libro 'Sentir. Claves para vivir el presente', en el que extiende el lenguaje de los animales a la comprensión de los sentimientos humanos.

    Noailles expone en su obra métodos de entrenamiento emocional junto a su experiencia con la doma racional.

     

    ¿Se pueden aplicar a las personas los mismos principios de la doma natural?

    Todos estamos regidos por las mismas leyes y principios. En un reportaje que me hicieron hace años, el conductor del programa que conocía a mis hijos me decía 'Fernando, parece que tus hijos están educados con la doma racional'. Y yo le expliqué que los principios son exactamente los mismos. A cualquier ser le trato con los principios de vida indígena o taoísta. Ambos están basados en la naturaleza y el concepto de la vida como sistema de energía.

    ¿Eso es como decir que las personas necesitan ser amansadas?

    Bueno, recuerdo que después de un curso de formación en la cárcel de Alcalá Meco uno de los internos me comentó 'Todo esto se trata de domar el potro que llevamos dentro'. Algo parecido pasó en una empresa en la que también di esta formación. Allí se instauró una frase entre los trabajadores: '¡So, potro!'

    Al margen de las conferencias, ¿mantiene su trabajo con los caballos?

    El martes estuve en Extremadura, fui a ver nueve potros para desbravar y colaboro con el escuadrón de caballería de la Policía Nacional impartiendo formación en doma racional. Además, imparto cursos de monta racional, montar sin miedo, doma de caballos...

    Aprendió estas técnicas en la Patagonia de la mano de un indígena ¿Corren el riesgo de que desaparezcan?

    Al contrario. Llegué a España hace 12 años y me atribuían poderes sobrenaturales. Entonces lo mío no tenía cabida para una mentalidad de la doma tradicional. Me parecía que estaba haciendo el ridículo, porque mucha gente no comprendía que existía otra forma de relacionarnos con los caballos sin utilizar la violencia. Hoy en día, a nadie le llama ya la atención, y cada vez más gente viene a mis cursos para profundizar en estas técnicas.

    ¿Tiene ventajas sobre la doma tradicional?

    La gente que viene a los cursos queda sorprendida porque en el aula parece raro, pero luego lo ve en la práctica, con potros que nunca han sido montados, y que yo monto en 20 minutos, en media hora, una hora... en tiempos increíbles para lo que se maneja en la doma tradicional. Esta doma racional o la natural, que son métodos de paz, cada vez se están generalizando más.

    ¿Realmente se susurra a los caballos? ¿Se les dice algo?

    ¡La cantidad de personas que me han preguntado la fórmula, o qué le digo al caballo! (Ríe). No es lo que les digo, sino cómo se lo digo. Es el tono, la energía que sale de mi cuerpo hacia él. Hablar no es sólo transmitir la carga comunicacional que tiene la palabra, sino respirar, entender el intercambio de energía vital que hay entre ese otro ser viviente y yo. Mantener un estado de calma, de seguridad, de comprensión que le transmito al caballo. Hablar, susurrar con cariño y con un movimiento tierno es lo que despierta la confianza del animal.

    ¿Y es siempre igual?

    No. A medida que voy percibiendo su energía y su estado de ánimo, voy modificando el mío para invitar a relajarse al animal. Es como cuando coges a un niño en un ataque de histeria y le abrazas y le calmas, o como esas personas que tienen unas plantas maravillosas en su casa, se van de vacaciones y le piden a la vecina que las riegue. Aunque sigan todas las instrucciones, las plantas se mueren.

     

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    Artículo e imagen (Pedro Urresti) originalmente publicados en elcorreo.com el 26/03/2012


     

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