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    Guillermo González - Club Hípico Mungía

    ArtículoCómo - Trabajar con caballosmiércoles 02 octubre 2013
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    Desde 2004, el Club Hípico Mungia ofrece a los aficionados al mundo del caballo unas instalaciones impecables en el País Vasco así como una gran calidad en la enseñanza de la equitación.

    Con casi diez años de existencia, el club vive volcado precisamente en este último aspecto, una actividad que aunque con fama de "cara", lo cierto es que se puede practicar por cinco o diez euros la hora.

    Guillermo González, es su director.

    En 2014 se cumple el 10º aniversario de la inauguración del Club Hípico Mungia. ¿Qué balance realiza de esta década de andadura?

    Inauguramos el club en una época muy boyante en lo económico. Abrimos con 100% de ocupación y la verdad es que hasta 2008 teníamos hasta lista de espera. Luego, llegó la crisis y ahí estamos, peleando como creo que mejor puede hacerse: potenciando nuestra escuela de equitación y consiguiendo que la hípica sea un deporte que todos pueden practicar.

    Ciertamente, la hípica arrastra el estigma de ser cara. ¿Es para tanto?

    La equitación hasta hace unos cuantos años era muy elitista. De hecho, décadas atrás la equitación estaba prácticamente reservada para los militares y había muy pocos civiles que la practicaran. En el resto de Europa, en cambio, la equitación era un deporte rural.  Por supuesto, a altos niveles es un deporte caro. Pero ahora estamos consiguiendo que este deporte llegue a todo el mundo. A través del deporte escolar, para centros de Primaria y Secundaria, aprovechando ayudas que ofrece la Diputación Foral de Bizkaia, los chavales montan por 5 euros la hora. Cualquier persona puede venir aquí con su hijo y dar una clase por entre 5 y 15 euros la hora.

    Vamos, como si fuera una clase particular de matemáticas...

    Igual que eso, igual que natación o cualquier otro deporte.

    ¿Qué razones son las que llevan a sus socios a elegir el Club Hípico Mungia?

    Quien viene a conocernos comprueba que tenemos unas de las mejores instalaciones y los mejores monitores de Euskadi, con una escuela muy profesional. Damos un servicio óptimo. Así que animo a que la gente venga, nos compare con otros clubes y que se quede aquí, claro, porque va a estar muy a gusto.

    Hablado de las instalaciones, y aparte de las pistas, cuentan con 81 amplias cabinas para los equinos, grandes campas para que descansen, andadores para seis caballos... ¡Aquí el caballo es el rey!

    Aquí está todo hecho por y para los caballos. Los cuidados son máximos. Muchos de estos caballos son además de competición, con lo que aún hay una exigencia mayor. Los caballos de nuestra escuela reciben la visita de los veterinarios una vez por semana. No escatimamos en el máximo confort y salud de nuestra cuadra.

    Respecto a la escuela de equitación, ¿cuál es el perfil de los alumnos?

    Hay un 80% de chicos comprendidos entre 7 y 25 años y un 20% de gente más mayor. Dentro de ese porcentaje de gente joven, cerca del 70% son chicas, que es lo que prima en la iniciación. Les atrae más por la estética, porque hay que cuidar al caballo, hay que limpiarlo, cepillarlo... Los chicos buscan más galopar, una práctica más física.

    Es decir, que los alumnos participan, a la vez que aprenden, de los cuidados a los caballos.

    Fundamental. Es un factor al que damos cada vez más importante. Los chavales vienen aquí y aprenden a cuidar de un ser vivo, al que hay que tratar bien. Hay un contacto con el animal que es francamente bueno. De ahí viene, en buena medida, el concepto de "equitación adaptada".

    ¿En qué consiste?

    Trabajamos con chicos con discapacidades que están cansados de la rutina a la que se les somete en los centros de rehabilitación. Aquí pueden hacer esa rehabilitación al aire libre con animales, lo que representa un mayor incentivo para ellos. Los críos dan mucho más en este entorno que en la gimnasia rutinaria. Tenemos aquí una neuróloga especializada en temas de discapacidad, Isabel Gorigolzarri. Ella hace un informe previo de cada paciente y  saca un modelo del trabajo específico que hay que hacer con cada uno. Es muy satisfactorio trabajar con estos chicos. Por ejemplo, el caso de quienes sufren hemiplejia. Son chavales que están todo el día sentados sin ser capaces de sostenerse correctamente. Pues bien, en cuanto les subes al caballo, éste al caminar les transmite la sensación de que tienen dos piernas funcionando y ellos, automáticamente, se yerguen, algo que es casi imposible cuando están sentados en la silla de ruedas. Ver cómo progresan es una maravilla.

    ¿Cómo recomendaría la práctica de la hípica a alguien que nunca ha montado a caballo?

    La mayor atracción  de montar a caballo es que haces deporte con un ser vivo. Necesitas tener compenetración con el animal.  Por un lado, es algo que te da mucho respeto, pero por otro, te atrae. El tener el dominio sobre un animal atrae a mucha gente. Eso y poder practicar deporte en un entorno natural. Muchos niños vienen atraídos por lo que ven en televisión y, claro, les impresiona la primera vez que se montan. Y luego hay muchos adultos que se apuntan porque siempre han tenido ganas de montar a caballo pero nunca lo han hecho. Es una especie de realización personal. ¡Y su reacción es como la de los niños! (Risas)

    ¿Habrá actos especiales por el décimo aniversario?

    Por supuesto. Celebraremos nuestro 10º aniversario en agosto, con motivo de la Copa Mungía, que abarcará toda una semana de competición. Serán 5 días de campeonato, cuando lo normal en otras competiciones es que sean 4 jornadas. Aprovecharemos para hacer una cena de gala con nuestros socios, amigos, patrocinadores, instituciones, etc.

     

     

    Fuente e imagen: diariocritico.com

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