Heno como base de la alimentación del caballo

El Heno es forraje verde sometido a un proceso de deshidratación. De esta manera se elimina del pasto verde y natural todo el contenido de agua con el fin de poder mantener este forraje almacenado durante largo tiempo sin que se estropeen por medio de la fermentación o efectos del moho.

Asimismo, el heno conserva una gran cantidad de nutrientes. Si bien es cierto que al ser forraje fresco pueda aún contener hierbajos o plantas venenosas, los efectos de éstos desaparecen en el proceso de deshidratación. Por lo tanto, el caballo puede comer sin peligro todo el heno que desee.

Por otra parte, el mismo heno puede ser mezclado con agua con tal de hacerlo más agradable y menos áspero al paladar del caballo.

Entre los tipos de henos disponibles en el mercado se encuentran la alfalfa achicalada, una leguminosa muy digestiva y rica en calcio, caroteno y proteínas; la avena achicalada y también el llamado 'ray grass', aunque este tipo de gramínea contiene menores nutrientes y no resulta demasiado apetecible para el caballo.

Se considera que el heno es de buena calidad si se muestra con un aspecto fresco, de color verde intenso.  Recuerda que el heno de poca, baja o mala calidad puede contener hongos e incluso tierra, elementos perjudiciales para el caballo.

 

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