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    Las Aloitadoras en la Rapa das Bestas de Sabucedo

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    Ser mujer y aloitadora en la Rapa das Bestas de Sabucedo es algo aún inusual aunque perfectamente compatible y sino, que se lo digan a las aloitadoras que, año tras año, demuestran que el coraje no es cuestión de sexo en los diferentes curros de Sabucedo que se celebran la primera semana del mes de julio.

    La genética de estas jóvenes les lleva a participar en los curros de la Rapa das Bestas sin miedo alguno y con toda la energía del mundo correspoonde a Noemí, Sara, Paula, Lucía y Sheila, aunque algún año se va añadiendo alguna chica nueva.

    Noemí Vázquez comenzó a aloitar cuando tenía 17 años y fue en la Rapa das Bestas. Entonces había pocos aloitadores para hacer el espectáculo y le tocó a ella. "Mi abuelo siempre me inculcó todo el tema del curro y lo de la subida al monte, que es lo más bonito que hay en la rapa", explica. Sobre si siente miedo, contesta que no, que son los nervios lo que reflejan sus ojos.

    Lleva un par de años sin aloitar porque prefiere "adelgazar unos kilos" para que no le tengan que ayudar a subir a los caballos. Y explica una anécdota ocurrida en una ocasión cuando perdió un pendiente y un vecino lo encontró a los pocos días en el curro con un detector de metales.

    Sara Ricoy es de las más jóvenes que asiste a los curros. A sus 15 años tiene previsto saltar a escena este verano, junto con su padre. Hasta el momento se quedaba en la zona de los potros pero quiere dar un paso más. Tras saltar su primera besta, esta le dio una patada en la boca y aunque la cosa podría parecer grave, Sara quiso seguir aloitando pero los aloitadores no le dejaron. "Solo tuve la boca hinchada un tiempo pero ya estoy perfectamente", aclara. A pesar del susto, no se amedranta: "Al principio tenía un poco de respeto pero si no salía al curro sabía que me iba a arrepentir".

    Su hermana Andrea también es aloitadora aunque lleva un año sin acudir al curro por coincidir la Rapa das Bestas con los exámenes de la universidad. A Sara la valentía y el coraje le viene de familia así como la pasión por los caballos y todo lo que implica Sabucedo.

    Sheila Míguez es una de las más veteranas. Actualmente cuenta con 37 años pero empezó a los 26 con caballos de verdad, junto con su padre. Desde muy joven le inculcaron la ilusión por ser aloitadora y sobre el monte. Comenta que en el curro viejo "no se metía ninguna mujer" por eso comenzó tan tarde a aloitar. La primera vez que saltó al curro fue junto a su progenitor, que llevaba unos 30 años sin aloitar porque le gustaba ese tipo de espectáculo. "Sentí mucha emoción ese día porque sé que lo hizo por mi", confiesa.

    Míguez siempre ha tenido suerte pues no se ha roto ninguna parte de su cuerpo, pero siempre hay algún susto para el recuerdo: "Me cayó una besta encima y me tiró hacia el muro, gracias que una persona puso la pierna entre el muro y yo, sino podría haberme pasado algo", aclara. Asegura que no tiene miedo porque están "muy concentradas" pero si siente "respeto por los animales".

    Paula Quintillán lleva dos años sin aloitar por incompatibilidad con su vida laboral. Asegura que saltar al curro supone un riesgo que comportaría tener que "coger una baja por una caída" prefiere no arriesgarse por la situación actual del mercado de trabajo. Paula comenzó a los 16 años, coincidiendo con el último año de su padre, que tuvo que dejarlo por culpa de los dolores de espalda. Explica que al estar en el curro se siente "mucha adrenalina, no es comparable con otras cosas". Y desde luego, tiene muy claro que "no tienes miedo, pero si respeto, hay que ir decidida".

    Por su parte, Lucía es una de las aloitadoras más jóvenes del curro. Sus compañeros dicen de ella que le sobran ganas y talento, y que dará mucho de que hablar.

    Pero hay una aloitadora cuyo nombre pasará a la historia de las rapas: Palmira Moreira, fallecida en abril de 2014 a los 100 años. Palmira fue una de las aloitadoras que siguió con la tradición de la Rapa das Bestas cuando los hombres estaban en la Guerra Civil y únicamente quedaban las mujeres para mantener una tradición ancestral en Sabucedo.

    La Diputación de Pontevedra entregó en el año 2010 a Palmira, la Medalla de Oro de la Provincia de Pontevedra en el apartado del Turismo. Para su elección, la Diputación primó el hecho de que esta mujer fuese "una pionera en la Rapa das Bestas; que conservó una arraigada y peculiar tradición gallega".
     

     

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    Fuente e imágenes: farodevigo.es

     

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