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    Santiago Obelleiro Fernández - Aloitador en las rapas das bestas

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    Hace diez años Santiago Obelleiro Fernández cumplió su sueño de convertirse en aloitador.

    Pero no era la primera vez que se acercaba al jojo del huracán pues tenía solo cuatro años cuando comenzó a separar los potros en el curro de Sabucedo. Ya con 13 dio su primer salto.

    Además, a este aloitador se le reconoce fácilmente entre los caballos de O Santo por su agilidad y su camiseta amarilla.

    En 2014 este joven de 23 años sufrió un aparatoso percance que le dejó la mandíbula rota pero logra restransmitir sus emociones a través de una entrevista por escrito.

    Se llevó un aparatoso golpe durante la celebración del último curro de la temporada y usted comentaba a través de las redes sociales que podría estar esperando una operación de mandíbula. ¿Cómo se encuentra?

    Pues estar, estoy, que es lo importante. Con mucho dolor y sin poder hablar ni comer, salvo líquidos. Me han puesto tornillos en la mandíbula para intentar corregir la rotura y la desviación de esta. Me harán placas cada dos o tres días para ir viendo la evolución y si en 15 días no se corrige, me operarán.

    Después de diez años como aloitador, ¿había sufrido en alguna otra ocasión un accidente en el curro?

    Sí. En 2008 me trasladaron en helicóptero al sufrir una caída en el monte, la cual no me impidió aloitar al día siguiente. En 2010 me partieron el labio tras una caída parecida a la de este año, y en 2012 me dieron 11 puntos en la cara cogiendo bestas para el día de la Rapa, pero una semana antes puesto que a ese monte no se iba a ir el mismo día de la Rapa. La cicatriz me impidió aloitar ese año puesto que si se me infectaba perdería visión en un ojo con mucha probabilidad.

    ¿El dolor hace que uno se arrepienta de jugársela en el curro?

    Nunca uno se arrepiente de estar ahí. El dolor es horrible ahora mismo pero se calma sabiendo que en 359 días estaré otra vez allí.

    ¿Qué recuerdos tiene del momento de la caída?

    Salté bastante bien y, en cuando subí, sabía que esa besta iba a ser de las buenas, de las que te ponen las cosas difíciles. Cuando Nando (el compañero que venía conmigo a la cabeza ) llegó a cruzarla, bajé. Cruzamos bien y quedamos bien agarrados pero se revolvió y cayó al suelo, tirándonos a los dos. Me acuerdo de caer primero, pues caímos del lado del que yo estaba. Me acuerdo de caer con la cara contra la arena y al momento noté como caían encima de mi cara. Escuché el crujir de la mandíbula, supe que la había roto. Quise levantarme pero empecé a no ver nada, a marearme y de lo siguiente que me acuerdo es de estar tumbado en la camilla con un médico tocándome la cara.

    Las imágenes que seguro tienen grabadas, ¿le suponen un problema a la hora de volver a aloitar?

    Ninguno. Las imágenes que tengo quedan para el recuerdo pero no suponen problema alguno.

    Parece, y de nuevo me remito a sus comentarios en redes sociales, que tiene pensado intentar reencontrarse con la yegua con la que sufrió este percance el próximo año...

    Si. Es la primera vez que no acabo una besta a la que salto y tengo una espinita clavada por no haber podido acabar. Así que para el año, allí me tendrá, esperando a que entre en el curro para poder aloitarla.

    La publicación de un reportaje sobre la Rapa das Bestas en un tabloide inglés suscitó una corriente de opinión en foros y redes sociales no exenta de críticas a esta fiesta. ¿Qué opina de este tipo de reacciones que creen que el caballo sufre en el curro?

    Todo el mundo es libre de dar su opinión. Hay gente que nos critica y tacha de salvajes. Pero, curiosamente, esa gente nunca ha venido a la Rapa. He conocido gente que decía que maltratábamos a los caballos y que después de haber venido, de subir al monte, de ver el curro y ver con sus propios ojos lo que hacíamos, han cambiado su opinión. Puede que haya gente que aun siga pensado así y haciendo comentarios desfavorables sobre el curro. Cada uno es libre de pensar a su manera pero si pudieran ver, sentir lo que nosotros queremos y amamos a estos animales cambiarían su manera de pensar. Es una "lucha" noble, cuerpo a cuerpo. Y si alguien no nos cree, que venga a verlo, que vengan y sientan lo que son para nosotros estos animales, a los cuales, vuelvo a repetir, amamos.

     
     
     

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    Fuente e imágenes: farodevigo.es / Deza-Tabeirós-Montes

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