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    Aparecen abandonados en Calpe un caballo y burro

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    El dueño de un caballo y un burro decidió que lo mejor que podía hacer con sus animales era deshacerse de ellos por no poder seguir atendiéndolos. Así que, en la carretera de Moraira, a la entrada de Calpe (Alicante), detuvo su todoterreno, al que iba enganchado un remolque para caballos y bajó a los animales. Los ató a una valla en una zona bastante transitada, con varios restaurantes en las cercanías y se marchó en su coche a toda prisa.

    Un vecino de la localidad, que lo vio todo, fue quien llamó a la policía. Sin duda, el propietario de los equinos había elegido una zona concurrida con la finalidad de que alguien se fijaría en unos animales que, además, presentaban un estado bastante lamentable.

    La Policía Local de Calpe embridó a los equinos y los trasladó a un centro hípico del municipio, donde un veterinario de la Protectora de Animales de Calp-Benissa pudo examinarlos y constató que ya hacía tiempo que su dueño había dejado de cuidarlos.

    Una concejala de la localidad, Elia Santos, mostró desde un primer momento interés por el estado del caballo y del asno, que, en sus palabras «famélicos y presentan numerosas heridas. Son heridas que denotan falta de cuidado», añadiendo que el caballo está sin herrar y el burro camina renqueante debido a una lesión en la cadera.

    Santos y la presidenta de la protectora de animales, Eleonor González, acudieron al centro hípico para supervisar la evolución de los animales. «Son muy dóciles y cariñosos. Es incomprensible que alguien pueda abandonarlos», afirmaba la edil.

    La protectora de animales entregó a los responsables del centro cien euros para que, de momento, alimenten y cuiden de los equinos. Un ciudadano alemán dio otros 50 euros. «Es importante que la gente se conciencie y que, en casos extremos, cuando no puedan mantener a sus animales, se pongan en contacto con los ayuntamientos y las protectoras. Pero lo que no deben hacer es descuidarlos ni abandonarlos. Un animal jamás abandonaría a su propietario», sentenciaba Santos.

    Por el momento, el caballo y el asno deben permanecer 15 días en cuarentena antes de que el Ayuntamiento los entregue a un nuevo propietario. A día de hoy, viernes, existen varios candidatos para hacerse cargo de ellos. Lola García, que es limpiadora municipal, se entrevistó con la concejala para transmitirle su ofrecimiento y quedarse con el caballo y el asno pues vive en el campo y dispone de una extensa finca en la que, en el futuro, quiere poner en marcha una granja escuela.

     

     

    Fuente e imagen: diarioinformacion.com

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