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    Caballos que cuidan de personas - El Forcón, Avilés

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    Equitación terapéutica para todos los usuarios que la necesiten. Una terapia que tiene beneficios en niños y en adultos con autismo, parálisis cerebral, Síndrome de Down y Rett, alteraciones y desvíos posturales, déficit del equilibrio..., y que desde hace casi un año se imparte en las instalaciones de El Forcón gracias al esfuerzo de la Asociación ATAC.

    El objetivo es simple: que todas las personas, niños o adultos, que puedan obtener un beneficio gracias a estas actividades puedan acceder a ellas. El programa piloto comenzó el pasado mes de noviembre, con alumnos del colegio de Educación Especial de San Cristóbal y pacientes del área de Salud Mental de la comarca, y la intención, tanto de ATAC como de El Forcón, es seguir impartiéndola de manera continuada. En la temporada estival pararán unos meses, pero seguirán planificando actividades para atender cada vez a más usuarios.

    A la terapia con caballos acuden «desde niños de tres años a adultos», explica María José Díaz, que además de pertenecer a la asociación se encarga de la parque hípica del centro. Este tipo de actividad tiene un beneficio directo en las personas con algún tipo de discapacidad, aunque «no es una actividad milagrosa», recuerda Díaz. «Resulta muy interesante para la persona, que está más relajada porque no está trabajando la parte física». Es la principal diferencia con la hipoteria, que se trabaja en otros centros de Asturias y busca otros resultados.

    El proyecto que se desarrolla en El Forcón está indicado «para todo tipo de discapacidad: enfermos de Asperger, pacientes con enfermedades mentales, autismo, trastornos generalizados del desarrollo...», apunta Díaz, al tiempo que destaca que «trabajamos para que se pueda hacer bien, aunque sea todavía a pequeña escala».

    Un modelo a seguir es la actividad que la asociación Equitación Positiva desarrolla desde hace más de una década en las instalaciones de El Asturcón, en Llanera. En un principio, la actividad estaba limitada a los vecinos de la comarca ovetense, pero los responsables de la actividad pronto pudieron ver que las peticiones para participar en las terapias llegaban de todas partes de Asturias y no se podía negar a ningún paciente. Actualmente tiene lista de espera, y por eso la asociación ATAC trabaja sin descanso: para que los enfermos de la comarca de Avilés tengan el mismo servicio en El Forcón, y también se puedan apuntar más pacientes de otros puntos de la región.

    La actividad cuenta con una subvención de la Consejería de Medio Rural -ya han solicitado la de este año-, pero se han quedado sin apoyo del Ayuntamiento de Avilés, que no ha seleccionado este proyecto en el apartado específico de subvenciones para el año 2011.

    Los problemas de los costes

    A pesar de que los resultados son evidentes en los pacientes -porque se relacionan mejor con su entorno, son capaces de mantener el equilibrio incluso si tienen problemas de movilidad y establecen un vínculo con los caballos- es una actividad costosa. Por un lado, porque requiere que cada usuario esté acompañado de dos especialistas que participan de forma activa en las terapias que recibe. Por otro, los costes que supone el mantenimiento de los caballos, las instalaciones, o la puesta a punto de los equipos.

    Las terapias individuales que se realizan los fines de semana tienen un coste medio de 100 euros, que los padres se esfuerzan en abonar precisamente porque son conscientes de los avances que se producen en los pacientes que participan en este tipo de terapias.

    Aún así, «hemos hecho un esfuerzo para doblar el número de usuarios de Salud Mental» del área sanitaria de Avilés, y acuden regularmente grupos de alumnos del Colegio de San Cristóbal. Además, especialmente durante los fines de semana hay usuarios particulares que se costean sus propias clases. «El tratamiento es totalmente personalizado para cada usuario, al que acompañan dos monitores», uno que se encarga del caballo y el psicólogo trabaja con el niño.

    Los primeros días de terapia están dirigidos a que el usuario se familiarice con el caballo: que no pierda estabilidad, que pueda mantenerse erguido y montar. Los alumnos «tocan a los caballos, los cepillan» y establecen un vínculo con el animal. Las pautas de trabajo se hacen semanalmente, con actividades específicas según el tipo de patología y según el paciente.

    Aumentar las instalaciones

    La clave está en aumentar las instalaciones, para poder atender a todos los enfermos. Por ello, necesitan un permiso para poder ejecutar la obra y cubrir una pista más. «Llevamos intentando conseguirla desde hace tres años, pero hasta el momento no se ha conseguido nada». El proyecto está hecho y la partida económica reservada, pero todavía falta el visto bueno de la administración.

    Hace más de un mes que han solicitado una nueva reunión con el Ayuntamiento de Castrillón para poner solución, pero todavía no han conseguido una fecha definitiva.

    Pese a todo, la actividad continúa. Y lo hace al galope.

     

     

    Fuente: elcomercio.es

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