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    Caballos y danza japonesa en el Festival Grec de Barcelona

    NoticiasNoticias sobre Eventosmiércoles 13 julio 2011
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    En el espectáculo se reflexiona sobre el hecho de que si el caballo accede al conocimiento gracias a su relación con el hombre durante el proceso de la doma, el hombre, a su vez, recupera sus instintos animales gracias al equino.

    La fuerza del espectáculo ecuestre de Bartabás se funde con el universo artístico de Murobushi en este espectáculo que se podrá ver del 14 al 17 de julio en el Teatre Lliure de Montjuïc, dentro de la programación del Festival de Verano Grec 2011.

    En el montaje se escucha la voz en off del director Mario Gas, quien recita "Los cantos de Maldoror", seis cantos poéticos de carácter salvaje y animal, publicados en 1869 por el surrealista Isidore Ducasse, bajo el pseudónimo Conde de Lautréamont.

    El punto de partida del trabajo de Bartabás y Ko Murobushi ha sido la concepción de que "el humano está a la búsqueda de sus orígenes, de su animalidad", mientras el caballo, en su contacto con los humanos que le doman, accede al conocimiento.

    Bartabás aparece en un escenario negro, tapizado de bolitas de caucho, en donde se halla el maestro de Ko Murobushi, que firma la coreografía con el jinete.

    Los caballos de Bartabás en este espectáculo llevan más de quince años trabajando con él. Sus nombres son Le Tintoret, un tordo español; Horizonte, un caballo blanco portugués; y Soutine y Pollock, un negro y un tordo americanos.

    Bartabás busca en sus animales el movimiento a través de la respiración, "un trabajo interior" y "un nuevo camino" para el artista, quien asegura que el caballo "siente cosas que nosotros no sentimos, su sentido de la percepción es tan fino que llega a captar energías del público".

    Es un trabajo que "exige mucha concentración", ha explicado el creador francés para quien "el humano es el ultimo animal creado en la tierra, pero como nosotros somos los últimos, estamos muy lejos del origen, nos falta el instinto".

    El amor que Bartabás profesa por sus caballos ha quedado en evidencia durante la sesión fotográfica para la prensa gráfica, durante la que ha ofrecido una zanahoria a Horizonte, su caballo blanco.

    Los caballos están en una carpa situada en la plaza que hay ante el Teatre Lliure de Montjuïc, en donde se desarrollará el espectáculo.

    Al ser preguntado si no teme que le prohíban el espectáculo al incluir animales, Bartabás ha replicado: "no, no, no, mis caballos no son animales".

    Los caballos "son como niños para mi, me siento encadenado a ellos, como a los niños, dedico mi vida a cuidarlos. Les doy y me dan".

    "El caballo ha acompañado durante muchos años al hombre y, como a los niños en otros tiempos, se les mandaba a trabajar, ahora en el siglo XXI ya no nos sirve y el caballo se ha convertido en herramienta de ocio y placer", ha explicado.

    A juicio del jinete, "la relación con el caballo ha de ser sana, de intercambio, y si la tiene así con el hombre es feliz. El hombre es la conquista más noble del caballo y la auténtica violencia es cuidar carne de animal para comer.

    Video promocional de la obra.

     

    Imagen: elpais.com

    Texto: abc.es/EFE

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