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    Celebrado el Concurso Nacional de Enganches de Fuengirola

    NoticiasNoticias sobre Enganchesmartes 04 octubre 2011
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    Un coche de caballos tradicional, con cuatro yeguas cartujanas engalanadas con las borlas rojas y gualdas de la bandera española, los cascabeles que suenan al paso que le marca el habilidoso cochero y la sonrisa de sus elegantísimos ocupantes. Esto, que no es poco, es lo que ve el ojo del no iniciado que acude al Concurso Nacional de Enganches que cada año se celebra en Fuengirola. Pero detrás de esa magnífica apariencia se esconde una afición profunda, apasionante y casi contra corriente en estos tiempos.

    El certamen, que como es tradicional, tiene lugar en la Plaza de Toros, ha reunido este año 28 enganches llegados desde distintos puntos de Andalucía. Los coches se concentran desde primeras horas de la mañana en el entorno del coso para que los jueces valoren su limpieza, conservación y su presentación, entre otros aspectos.

    Viéndolos impecables, se pensaría que están recién salidos de fábricas y talleres artesanos. La realidad es que ya llevan décadas, incluso siglos, rodando por campos y calles y participando en encuentros como este.

    Lógicamente, se permiten cambios en madera y tapicería, pero los herrajes y estructuras deben ser los originales. Conservarlos es tarea tan ingente como domar a los caballos de tiro. Estos no lo tienen fácil en los caminos rurales, donde encuentran cuestas, arroyos, vados y otros obstáculos que deben sortear obedeciendo las riendas y, en caso de apuro, la mano del ayudante.

    Tampoco las exhibiciones son un camino de rosas: tanto los animales como sus cocheros deben cumplir con un anticuado y al mismo tiempo encantador protocolo: saludo a la presidencia, evoluciones a una y otra mano, más o menos compleja según el tipo de carruaje y la pericia del conductor y salida, previa venia de la presidencia, de nuevo, siempre con el látigo en horizontal, sin levantarse del asiento.

    Tipos de enganches

    Todo esto lo explica con una pasión pausada Alfonso Gaberned, uno de los comentaristas del Concurso junto a Guillermo García Palma y Francisco Peñafiel. Gaberned ofrece un master abreviado como añadido al espectáculo. Gracias a él, incluso el menos aficionado a este mundillo sale de la plaza sabiendo que los enganches de un caballo se llaman limoneras, los de dos, troncos. Los de tres suelen colocarse en forma de tresillo, con un tronco atrás y delante el llamado pericón, muy difícil de llevar porque va prácticamente suelto, por lo que tanto animal como cochero han de ser muy expertos.

    Los enganches a la cuarta son los de cuatro caballos en sendos troncos de dos, mientras que la media potencia se compone de cinco equinos, tres delante y dos detrás. Y así hasta llegar hasta la llamada potencia real: ocho caballos, un tiro reservado a los monarcas, de ahí su nombre.

    En cuanto a los coches en sí mismos, sus tipos son innumerables, desde el doctor wagen, el coche limonera que usaban los médicos del pueblo para atender a sus pacientes hasta los sociables con asientos enfrentados para que los pasajeros charlen tranquilamente.

    En Fuengirola abundan los vecinos expertos en la materia. Este certamen es el más antiguo de España. Con sus 35 ediciones supera a otros de renombre como los de Ronda o Sevilla pero la transformación turística y la renovación poblacional no perdonan. Por eso los comentaristas insisten en celebrar la presencia de niños y jóvenes en los coches para perpetuar la afición, mientras recuerdan cómo en los 80 acudían al concurso cuadras como la de Bodegas Terry, la de Blanca Domecq y la yeguada militar.

    El fin de fiesta lo ponía uno de los mejores domadores de España, Antonio López, con su enganche de siete caballos al que, con las riendas en una sola mano, casi entre dos dedos, hizo girar en círculos casi imposibles que luego se abrieron para el gran carrusel final, un alarde de pericia de todos los participantes y de los propios comentaristas que se convierten en “controladores equinos” con 28 carruajes y un centenar de caballos evolucionando en un espacio tan limitado como el coso fuengiroleño.

    Tradicionalmente este encuentro tenía lugar durante los días de feria pero a petición de la Peña Caballista, organizadora del evento con la colaboración del Ayuntamiento, la actividad se ha adelantado unos días a la Feria de Fuengirola que comienza el 6 de octubre, festividad de la Virgen del Rosario.

     

     

    Fuente e imagen: elmundo.es/M.Burgos

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