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    Desarticulada una red que estafaba a la aseguradora por la muerte de caballos

    NoticiasNoticias Hípicas Generaleslunes 04 julio 2016
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    La Guardia Civil ha desmantelado una red, con cuatro detenidos y otros 24 investigados, que se dedicaba a matar caballos, tras hacerlos pasar por pura raza, y cobrar así cuantiosas indemnizaciones de los seguros por el fallecimiento de animales. A su vez, traficaban con caballos a los que les cambiaban ell chip y la documentación en una de las variantes de esta red.

    La trama ha afectado principalmente a Aragón y Andalucía, ya que la Guardia Civil descubrió en una finca de Écija un caballo teóricamente sacrificado en Mercazaragoza.

    A los cuatro detenidos en el marco de la operación Picar, efectuada en dos fases, todos en Jaén, se les imputa los delitos de pertenencia a organización criminal, maltrato animal, falsedad documental y estafa continuada, al igual que a la veintena de imputados en Cádiz, Sevilla, Córdoba, Ávila y Vizcaya.

    Entre los implicados hay veterinarios, propietarios de establecimientos ecuestres, falsos dueños de caballos y conductores que simulaban atropellos para hacer ver que se trataba de muertes accidentales.

    Además del sacrificio de ejemplares que no eran de pura raza, otra variante de fraude al seguro era dar por muertos a caballos que en realidad enviaban a otros lugares de España o del extranjero con otra documentación. Los investigadores han constatado la desaparición de al menos 65 caballos y han descubierto dos animales vivos que habían sido supuestamente sacrificados.

    Las investigaciones se iniciaron con motivo de una denuncia presentada por una compañía aseguradora hace un año y mediante la que se manifestaban posibles irregularidades en las indemnizaciones a pólizas de animales. Lo primero que les llamó la atención fue la muerte en municipios cercanos de varios caballos cuyos propietarios vivían muy alejados, y no supieron explicarlo. En otro caso, dos caballos, asegurados por 19 000 euros, habían sido eutanasiados y a otros dos se les había diagnosticado muerte por cólico agudo estando asegurados por 24 000 euros.

    Posteriormente, la Guardia Civil descubrió que un vecino de Sabiote (Jaén), había reclamado una indemnización por un caballo de su propiedad que tuvo que sacrificarlo al ser atropellado por un vehículo conducido por una persona que se dedica profesionalmente al cuidado de caballos de Baeza (Jaén). En Navalperal de Pinares (Ávila) se detectaron otros dos fallecimientos de caballos a los que se les diagnosticó muerte por cólico, con un capital asegurado de 30 000 euros. Un veterinario oficial había efectuado en un documento de Identificación Equina un cambio de titularidad, actividad para la que no está facultado.

    La Guardia Civil comprobó que la organización realizaba este tipo de operaciones con los equinos para obtener grandes cantidades de dinero, que solicitaban de las compañías aseguradoras, y utilizaba caballos que decían ser de pura raza española sin ser así. Además del sacrificio de los animales, otra forma de actuar era dar por desaparecidos los equinos y posteriormente proceder a un nuevo cambio de titularidad del caballo en la Administración.

    En concreto, en Jaén se han detenido a cuatro personas e investigado a 14 (cuatro de ellos veterinarios); en Cádiz, ha sido tres las personas investigadas (una de ellas veterinario); en Ávila se han investigado a tres personas (una de ellas veterinario); en Sevilla ha habido dos personas investigadas (un veterinario); en Córdoba, un veterinario investigado y en Vizcaya, una persona investigada.

    Además, se han realizado gestiones para verificar la procedencia de unos animales propiedad de los detenidos, comprobación documental de facturas de doma y estancia y gestiones en un matadero en Alicante, Granada y Zaragoza.

    Hasta el momento se cree que los 65 caballos desaparecidos podrían estar distribuidos por toda la geografía nacional e incluso en el extranjero, con otra documentación o incluso otros microchips.

    La organización utilizaba caballos que decían ser de pura raza española sin ser así. En la mayoría de los casos los veterinarios implicados en la trama, sin nunca haber visto a los animales, certificaban o informaban de unas identidades en las que se les valoraba muy por encima del precio de mercado, aludiendo a sus excelentes cualidades de doma, porte, apariencia física.

    Estas tasaciones se realizaban sin hacer ningún tipo de exámenes precompra, practica muy extendida en el mundo relacionado con el caballo, especialmente cuando se trata de animales de pura raza, de cierto valor económico.

    Los agentes pudieron constatar también que los animales accidentados eran sacrificados mediante eutanasia por los veterinarios implicados y que no se correspondían con las identidades declaradas aunque sí tenían semejanza en su capa que les hacía pasar por aquellos.

    Asimismo, sacrificaban animales que no tenían ningún valor por su doma y procedían a la venta de los animales “fallecidos” que verdaderamente sí alcanzaban un gran valor en la venta.

    Otra forma de actuar era dar por desaparecidos los equinos y posteriormente proceder a un nuevo cambio de titularidad del caballo en la Administración, con el único riesgo de ser sancionados económicamente en caso de ser descubiertos.

    Fuente e imagen: elperiodicodearagon.com / elcorreo.com / aragondigital.es

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