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    El desplome de un caballo en Palma provoca la recogida de firmas en contra del uso de carruajes

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    A consecuencia del desplome de un caballo que tiraba de una calesa el pasado miércoles frente a la catedral de Palma, Internet se ha movilizado para prohibir este medio de transporte turístico.

    Los hechos ocurrieron en la avenida Adolfo Suárez frente a la Seu, cuando un caballo que tiraba de una de las populares calesas turísticas sufrió un desmayo. Cochero y transeúntes se pararon para intentar levantarlo y echar agua sobre el animal.

    "Desde hace años se vienen produciendo numerosos incidentes en los cuales las calesas han sido golpeadas por conductores impacientes o descuidados, también han muerto varios caballos por golpes de calor y por exceso de horas de trabajo, y el año pasado una yegua se desplomó en la Avenida Jaume III y fue golpeada brutalmente por la conductora de la calesa ante la mirada de los turistas y paseantes", denuncia el texto de la petición de Change.org, una plataforma digital de recogida de firmas.

    Un ciudadano animalista residente en Palma ha sido el encargado de promover la petición virtual y en tan solo dos días ha conseguido reunir más de 10.200 firmas en contra de los carruajes de caballos.

    La propuesta ciudadana está dirigida al alcalde de Palma, Mateo Isern, y al concejal de Movilidad, Gabriel Vallejo. Como alternativa laboral para los caleseros, se plantea "sustituirlos por coches de época estilo vintage, como ya se ha hecho en otras ciudades importantes del mundo que le otorguen al turista la posibilidad de realizar un bonito paseo".

    Entre el centro histórico y la Platja de Palma, en la ciudad existen 28 calesas de caballos y cuentan con la consideración de "servicio público". Todas ellas requieren licencia del Ayuntamiento de Palma para trabajar y están sometidas a un control anual sobre los caballos y los carros de transporte.

    Los colectivos animalistas llevan años defendiendo que las calesas son una forma de maltrato animal, ya que los caballos trabajan muchas horas al día y soportan altas temperaturas en verano. El incidente de esta semana es uno más de los varios desmayos o muertes que han sufrido los equinos.



    Fuente e imagen: diariodemallorca.es

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