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    El hombre que dormía con su caballo

    NoticiasNoticias Hípicas Generalesjueves 31 octubre 2013
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    Roberto, campesino cubano de Lazo de la Vega, una comunidad perteneciente al poblado de Cangrejera, al sur de La Habana, duerme con su caballo Cascabel desde que supo que a su vecino más cercano le robaron el suyo.

    A pesar de las quejas de su esposa, que, con cierta razón, no soporta al caballo en el dormitorio, Roberto decidió no separarse de él tras conocer lo que sucedió con el caballo de su vecino una vez la policía accedió a casa del ladrón.

    Cuando los agentes narraron lo que encontraron, y cuyos detalles preferimos omitir por escabrosos, a Roberto se le hizo un nudo en la garganta y no supo qué decir. Se dirigió al establo en el que dormía Cascabel, le puso las bridas, llegó tembloroso a su casa y le dijo a su mujer que "a partir de hoy, Cascabel duerme conmigo. Si quieres, puedes irte a casa de tu hija".

    Roberto teme por su caballo por sucesos acontecidos en los últimos tiempos, achacados a que "la cosa anda muy mal en el país", ya que cada día los caballos corren más riesgo de acabar siendo asesinados. Además de caballos, vacas, cerdos, ovejas o aves de corral. Cualquier animal es sinónimo de comida.

    De nada vale que el delito de hurto y sacrificio animal conlleve una sanción de ocho años de cárcel, si se trata de un caballo, o casi de veinte si roban un semental del Estado, importado del extranjero.

    Los animales, según explica Roberto, no están seguros ni en jaulas enormes hechas de cabillas de media pulgada de grosor. Los campesinos cubanos esconden sus animales hasta debajo de la cama, por temor a que no estén en sus corrales al amanecer.

    "Cascabel, como es el mejor caballo del mundo, dormirá conmigo hasta mi muerte. Me puedo quedar ciego o mudo y Cascabel me lleva a donde él sabe que yo voy cada mañana. Tiene mejor memoria que yo. ¿Cómo voy a perderlo? ¡Por nada de este mundo¡ Es un caballo muy veloz, ágil, resistente y cumple al pie de la letra mis órdenes, porque, para él, quien manda soy yo. Entre nosotros hay una identificación muy profunda. Hasta tiene mis mismos gustos: disfruta del silencio".

    Y ¿qué ocurrió con su esposa?, ¿acabaron poniéndose de acuerdo?. "¡Para nada! Ella duerme con su hija, a un kilómetro de aquí. Se encabritó de mala manera. Entonces, por mí, que se quede por allá. Voy a seguir durmiendo con mi caballo".

     

     

    Fuente e imagen: cubanet.org

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