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    La empresaria de las rutas a caballo de Castrillón se defiende de las acusaciones

    NoticiasNoticias sobre Bienestar del Caballomiércoles 15 junio 2011
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    Hace unos días informábamos de la denuncia de la protectora Anadel contra una empresa organizadora de rutas a caballo por Castrillón (Avilés). Nos hacemos eco ahora de las últimas noticias relacionadas con este caso.

    Ayesha González se considera una amante de los animales, asegura que su devoción por ellos le ha llevado a cuidarlos a lo largo de toda su vida en cualquier tipo de circunstancia y afirma que cuenta con un amplio currículo en cuanto a conocimientos y experiencia laboral con distintos tipos de especies. Paradójicamente, también tiene claro que una denuncia presentada contra ella ante el Seprona por la Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad (Anadel) le ha intentado echar abajo el negocio de rutas a caballo que mantiene abierto en la localidad de Teboyas, en Castrillón, causándole «unas pérdidas y un daño irreparables».

    La protectora exige el cierre inmediato de la empresa al considerar que los animales llevan tiempo sufriendo un «maltrato inhumano» y asegura que tiene constatada la muerte de al menos seis de ellos «por falta de alimentación o por negligencias» -explicó en su día Antonio Suárez, presidente de Anadel- aunque Ayesha González mantiene que la denuncia y las declaraciones de Antonio Suárez «están sacadas de calumnias y son afirmaciones sin comprobar, fruto de la envidia que me tienen algunas personas». La propietaria de la empresa asegura que «el propio Seprona y el cuerpo de veterinarios del Principado de Asturias comprobaron que las acusaciones no tienen fundamento». Ayesha González recuerda que «la empresa a la que denuncian cuenta con todos los permisos de la consejería para tener animales y desarrollar su actividad, y para conseguir esos permisos se necesitan muchísimos trámites y documentos que evidentemente están sólidamente comprobados antes de firmar la conformidad».

    Ayesha González mantiene que su empresa, Zauber Rutes, «nunca ha recibido queja alguna de sus clientes, como se puede comprobar en el libro de reclamaciones. Cuando un caballo ha tenido que ser eutanasiado, por causas ajenas a mi voluntad, siempre ha sido previamente atendido por un veterinario especializado y posteriormente recogido por el servicio de Cogersa, como es obligatorio». Ayesha González considera «deleznable» el hecho de que «una persona aproveche esta triste circunstancia para hacer mal afirmando que se mueren por desatención» y afirma que «los gastos en alimentación y atención veterinaria para que los animales estén en perfectas condiciones lo demuestran de manera clara. Así como todos los clientes que disfrutan compartiendo una horas con caballos sanos física y mentalmente».

    El presidente de Anadel también declaró en su momento que a Ayesha González se le cerró una tienda en Avilés hace dos años «por un tema similar a raíz de otra denuncia nuestra», matizó. Antonio Suárez afirmó, entre otras cosas, que en el local «tenía un mapache encerrado en una jaula desde hace tanto tiempo que llegó a volverse loco y acabó automutilándose a causa del estrés», pero Ayesha González asegura que también entonces tuvo inspección del Seprona con el mismo resultado que ahora: «La tienda en ningún momento se cerró gracias a Anadel, sino que decidí cerrarla para poder dedicarme mejor a mi actual actividad. "Orsa", el mapache, está muy feliz en casa de un amigo y siempre vivió en las mejores condiciones para un mapache nacido y criado en cautividad».

    Ayesha González se pregunta «qué tiene Anadel contra mí», ya que «se dedicó a calumniarme ya en dos ocasiones por cuestiones sin comprobar cuando realmente hay muchos animales que realmente necesitan protección y cuyo maltrato es fácilmente demostrable».

    La propietaria de Zauber Rutes asegura que le gustaría «que siempre que se maltrate a un animal se denuncie, pero que no se denuncie gratuitamente a una persona sin comprobar realmente que ésta tiene base para ser inculpada, pues eso genera entre la gente de a pie mucha confusión. Esto me ha llevado muchísimas horas de teléfono, ya que la gente me llamo alarmadísima, con lo que eso trae para el buen estado mental de cualquiera. Afortunadamente los autónomos somos duros», concluye la propietaria de la empresa.

     

    Fuente: lne.es

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