Todas las categorías
    • Todas las categorías
    • Caballos
    • Transportes
    • Accesorios
    • Servicios
    • Mascotas
    • Propiedades
    Please select a location from the drop-down list

    Menorca y sus 3 veterinarios para una isla con 7.000 caballos

    Compartir:

    Hasta hace poco más de un año, un único veterinario de caballos debía cargar sólo con el trabajo de toda la Isla. Esto provocaba que no diera abasto, sobretodo en la época de mayor trabajo que se concentra entre febrero y junio con la época de cría. «Hacía lo que podía», explica el veterinario en cuestión, Enrique Parpal, pero «era difícil llegar a todo». La demostración es que más de un caballo llegó a morir por no ser atendido a tiempo.

    Actualmente, el problema se ha solucionado en gran medida porque hay dos nuevas veterinarias especializadas en equinos en Menorca. Además, ambas tienen su base en Ciutadella, donde había una clara falta de estos profesionales, ya que Parpal reside en Sant Lluís y puede tardar más de una hora en verano para cruzar la Isla, lo que se convierte en una espera demasiado larga para el animal y para sus propietarios en el caso de una urgencia grave.

    Los tres veterinarios, que están disponibles las 24 horas y cuentan con el apoyo puntual de otros profesionales, aseguran que «nunca» apagan el móvil y que el servicio está «asegurado» para todos los clientes que lo necesiten. Sin embargo, desde la Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Raza Menorquina creen que «todavía no son suficientes para el volumen de caballos que hay en la Isla», explica su presidente, Gabriel Arguimbau.

    Evitar el calor en verano

    Actualmente en Menorca hay entre 7.000 y 8.000 caballos, entre menorquines, españoles y demás razas. Además de las labores propias del apareamiento, como la inseminación o el diagnóstico de gestación, en verano la faena aumenta porque crece la afición, debido tanto a las fiestas de pueblo como a la práctica de particulares. El calor en sí no es un problema para estos animales, pero sí los hábitos de sus dueños, como salir a montar en las horas de más calor, lo que los veterinarios recomiendan evitar. Lo que sí se debe hacer es asegurarse de que el animal tenga siempre agua corriente para beber. También hay que desparasitarlo regularmente y ofrecerle una dieta correcta.

    En invierno, el trabajo disminuye y estos últimos años también ha bajado el gasto de los propietarios. «A causa de la crisis, intentan ahorrarse algún dinero y vacunan menos o desparasitan dos veces al año, en vez de cuatro», explican los veterinarios, que recuerdan que aunque los caballos sean animales robustos son delicados y hay que cuidar su salud todo el año. La prevención es, de hecho, la mejor cura.

     

    Fuente: ultimahora.es

    Noticias
    Suscríbete al boletín