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    Se repite lo del McDonald's pero esta vez con un poni

    NoticiasNoticias Hípicas Generalesviernes 15 noviembre 2013
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    Hace unos meses nos hacíamos eco de una noticia en la que una mujer británica entró en un McDonald's con su caballo. Parece que la situación se ha vuelto a repetir, cuando Christine McGrail y su hija Olivia volvían de dar un paseo con sus mascotas y decidieron pasar por el establecimiento de hamburguesas a comprar un helado.

    Sin embargo, madre e hija intentaron adquirir el helado en el autoservicio para coches acompañadas de su caballo y su poni, respectivamente. Pero los trabajadores del McDonald's de Whitefield (Inglaterra) no entendieron ni vieron lógico que las clientas y los animales hicieran el pedido en el McAuto. Por este motivo, los gerentes de la franquicia les invitaron a desmontar y a pasar al local.

    Lo que no creían que ocurriría es que, en vez de dejar a los animales atados fuera, Christine hizo que su hija Olivia entrase en el local con su poni Minnie. Tanto el personal del negocio como los clientes se quedaron estupefactos al ver a la montura.

    Más atónitos se quedaron aún cuando el poni acabó haciendo sus necesidades en el suelo del establecimiento, para desagrado de los que allí se encontraban. Minutos después, la policía local llegó al restaurante para resolver el asunto.

    McGrail admite que actuó "precipitadamente", pero que no las trataron justamente. "La gente cree que entramos al galope en el restaurante y Minnie es muy buen animal, ama a la gente", comentaba la madre al diario británico Daily Telegraph. "Cuando me dijeron que no podía ir por el McAuto pero que podía entrar al local pensé: 'muy bien, es lo que voy a hacer".

    La vecina de Whitefield asegura que "en los últimos años hemos venido a McDonald's a caballo en múltiples ocasiones". Y además aseguró que "no he visto a nadie aterrorizado, todos parecían ver el lado divertido de la situación. Siempre venimos y nos atienden, hay muchas escuelas de equitación en los alrededores".

    Por su parte, las autoridades no compartieron el punto de vista de McGrail y acabaron extendiéndole una multa de 90 libras (casi 105 euros) por desorden público. Además, la madre no podrá volver a la franquícia de hamburguesas en cuestión. Y es que los agentes afirman que "tanto el olor como la situación han causado un obvio malestar en los clientes".

     

     

    Fuente e imagen: lainformacion.com

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