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    Sergio Álvarez Moya, el gran campeón de este año.

    NoticiasNoticias sobre Celebridades/Jinetes jueves 16 diciembre 2010
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    Sergio Álvarez Moya, knete asturiano, afronta el final del año participando en el Concurso Intenacional de máxima categoría de la FEI (Federación Ecuestre Internacional), y obtiene un sexto puesto, que hasta el momento, en su especialidad, no había tenido nunca ningún otro jinete de esta región. Compitió con muchos de los mejores jinetes del mundo y este resultado pone colofón a una trayectoria deportiva espectacular en el presente año.

    A este magnífico éxito hay que añadir también el sexto puesto logrado en Montecarlo, y el décimo, en Lummen. Además, se alzó con el triunfo en la prueba del Master en Lyon, y el tercer puesto, nada menos, que Aachen, la ciudad alemana considerada como la catedral del concurso de salto.

    Sergio Álvarez Moya ha tenido muchos logros tan solo en este año, tantos que no tendrçian cabida en este informaciçon, por lo que cabe destacar que, la suma de todos ellos, encadenados a su carrera deportiva del mças alto nivel de los çultimos años, le han llevado a ocupar puestos de privilegiados en el çambito mundial de este deporte.

    En este momento, Sergio Álvarez ocupa el número 57 del ranking mundial (a principios de este año ocupaba el 65) en la clasificación provisional de la Copa del Mundo de la FEI, en cuya final solo participan los 18 mejores del mundo, y está clasificado en novena posición.

    Todo ello no podía dejar de tener reflejo en el terreno nacional y, consecuentemente, en la escala deportiva española en la modalidad hípica de salto. Aquí, Sergio Álvarez Moya, con 8545,60 puntos, está en el primer lugar con cerca de dos mil puntos de distancia sobre su inmediato seguidor, el jinete vasco Jesús Garmendia.

    Y todo ello con unos medios, buenos desde luego, pero muy inferiores que los que emplean los grandes dioses de la hípica mundial.

    Todo esto, que parece extraordinario, no es más que la vida diaria de un deportista que, realmente, tiene vocación, y que, nunca mejor empleado el término, va salvando todos los obstáculos que se oponen a llevar a cabo una afición que, con el tiempo, apunta hacia la vocación.

    En su periplo por el mundo, al asturiano tan solo le falta la experiencia americana, en la que hay que incluir a Canadá, otro templo del salto hípico al que, seguramente que llegará en muy poco tiempo. Pero para eso todavía habrá que esperar.

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