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    Un caballo que tuvo que ser sacrificado permaneció a la intemperie durante más de un día en Gozón, Avilés

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    Esta historia que vamos a comentar refleja la dramática realidad de muchas áreas de la geografía española en la que el vacío de la ley ocasiona más daño que reparo.

    El último domingo de febrero apareció un caballo agonizando en una cuneta de la localidad de Salines, en Gozón (Avilés), que acabó teniendo que ser sacrificado pero cuyo cadáver permaneció durante un día en el lugar por una discusión administrativa.

    El equino yació muerto en una cuneta de la carretera GO-4 de Salines, en el punto kilométrico nueve. Nadie lo echó en falta durante horas y nadie quiso ocuparse de recoger su cadáver.

    El Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Gozón habían mantenido durante toda la mañana una discusión a cuenta del caballo y sobre qué administración debía hacerse cargo de él o de sus restos.

    Según la Policía Local, los agentes localizaron a las ocho y media de la mañana al animal en estado moribundo, con un aspecto totalmente famélico y tirado sobre la carretera. Tras realizar sin éxito las pertinentes gestiones para localizar al dueño (que permanece sin identificar) y comprobar que el animal no tenía microchip, llamaron al veterinario, que decidió sacrificarlo dada su gravedad. Esto ocurrió a la una menos cuarto de la tarde, por lo que al caballo le tocó sufrir durante muchas horas.

    Mientras el caballo se debatía entre la vida y la muerte, el Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Gozón discutían sobre de quién era responsabilidad recogerlo.

    La carretera es, efectivamente, del Gobierno regional, sin embargo, señalaban al respecto que en estos casos quienes tienen que actuar son los ayuntamientos y que ellos sólo podían, según relata la Policía Local, apartarlo a la cuneta.

    Y eso fue lo que hicieron una vez sacrificaron al animal. Lo depositaron en la cuneta a la espera de que el Ayuntamiento pasase a recogerlo.

    Al final, los responsables municipales llamaron a la única empresa en la región encargada en ello: Proygrasa, que, además, ni siquiera pudo asomarse por el lugar el mismo día, porque ya habían realizado antes un viaje a Gozón. El cadáver del caballo tuvo que pasar no solo una noche a la intemperie con las moscas como acompañantes sino casi todo el lunes puesto que no fue recogido hasta bienn entrada la tarde.

     

     

    Fuente e imagen: lne.es

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