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    Un empresario y su hija denuncian la situación de caballos, ponis y burros descuidados en As Termas, Lugo

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    Un empresario de O Ceao, Paco Méndez y su hija Rocío, están cansados de denunciar el maltrato al que están sometidos varios equinos, hasta cinco en algunas ocasiones, que pastan atados por una pata, día y noche, llueva o nieve, en fincas situadas a ambos lados de Duquesa de Lugo.

    Méndez, harto de que las autoridades no hagan caso a sus quejas, contempla la posibilidad de presentar una denuncia en el juzgado de guardia. «Tienen que hacer algo con los pobres animales. Hay uno que está moribundo y otro con una pata rota. No pueden seguir en estas condiciones. Hay que buscar a los dueños y sacarlos de aquí. Que los lleven, que los atiendan y en último extremo, si es necesario, que los sacrifiquen para que no sigan sufriendo de esta manera».

    Llevan más de un año intentando buscar una solución y en este tiempo, Paco Méndez y su hija han acudido a la Policía Local, a la Policía Nacional, a Medio Rural y al Seprona. Aseguran que las autoridades competentes no parecen estar por la labor. «No lo harán hasta que los animales se suelten y provoquen algún accidente. Después todo serán lamentos». Rocío Méndez está harta, según aseguró, de que en todas partes le digan: «Neniña non podemos facer nada. As leis son así».

    De acuerdo con las respuestas que ha recibido esta familia, que tiene adoptados siete perros abandonados, por parte del conjunto de administraciones a las que han acudido, es que los propietarios de los caballos son insolventes y no asumirían la multa.

    «Nosotros no pretendemos que los sancionen, pero sí que les retiren a los animales, porque los tienen en unas condiciones lamentables, sobre todo a los dos que están ahora, uno moribundo y otro debe tener una pata rota porque cojea».

    Y añade que «en verano estaban sin agua y ahora, no tienen dónde refugiarse cuando llueve, un día sí y otro también». Según Rocío, los dueños van cambiando de finca a las reses. «Cuando los mueven van a golpes con ellos. Gente así no deberían de permitirle tener animales».

    «Los dejan atados a una pata y permanecen días y días sin cuidados. No es la primera vez que se sueltan y cualquier día van a provocar una desgracia y después actuarán», alertan.

    Con la llegada del temporal que está azotando Galicia estos días, Rocío Méndez volvió a hacer un nuevo intento en su cruzada para tratar de liberar del maltrato a los animales. «Ya procuro no pasar por allí porque se me saltan las lágrimas. Me dan una penita que me muero», asegura. «Últimamente hay dos, uno de ellos cojo. Mi padre encontró a uno con la cuerda enrollada e inmovilizado entre los tojos. Le dio tanta pena que lo liberó. Por las ganas lo soltaría».

    Paco controla todos los días a los animales varias veces y acude con frecuencia a llevarles el pienso que les compra. Su última preocupación fue encontrarse al burrito que pasta con dos caballos blancos con una cuerda de plástico atada al cuello. Su primer impulso era el de liberar al animal, porque temía que, si tiraba, se acabaría ahogando, pero para evitar problemas decidió avisar al Seprona para comunicarle esta incidencia. El Seprona se personó en la finca ese mismo día por la tarde. Según le comunicaron al empresario, comprobaron la denuncia sobre el estado en el que se encuentra el burro y elaboraron un informe, que entregaron en la Policía Local para que tome medidas. Al día siguiente los animales aparecieron en otra finca próxima, más recóndita, que no es fácil localizar.

    En la última semana Rocío volvió a llamar a la Policía Local, a la Nacional, al Seprona y a Medido Rural. «En la Xunta me dijeron que vendrían pero acabo de pasar por allí y está todo igual». Cuando les comentó que tenían que actuar, que los pobres animales no podían seguir en esas condiciones, le reconocieron que no era tan fácil. «¡Habrá que intentarlo, por lo menos! Nosotros no somos los únicos que lo denunciamos, en el Seprona me dijeron que había llamado otra persona para contar lo mismo».

    Paco Méndez señaló que en una de las ocasiones que llamó a la Policía Local para que actuaran, acudieron sí, pero como llovía, ni se bajaron del coche, pese a que encontraron un poni atado y enroscado en una valla, que no liberaron. Tuvo que ser él, que también les llevó algo de paja para que se pudieran alimentar, quien lo soltara.

    Los equinos se encuentran ahora en una parcela, semicerrada, en la pista sin asfaltar que va desde Garaballa hasta O Ceao, por debajo de las naves de los comercios de enfrente de As Termas. En la finca, que no pertenece a los dueños de los caballos, según asegura el empresario, vuelven a estar los tres équidos atados con cuerdas y a la intemperie y alimentándose únicamente de lo que pueden pastar en el entorno que les permiten las cuerdas a las que están atados para que no se escapen.

    Asimismo, Méndez muestra su preocupación por el paradero del caballo famélico y enfermo que estaba atado en las inmediaciones de la residencia de mayores de Duquesa de Lugo, junto a un poni, ya que ambos han desaparecido.

    Parece que con esta denuncia púbica en los medio de comunicación, la administración empieza a mover ficha. El Seprona, la Policía Autonómica y el Servizo de Gandeiría de la Xunta de Galicia ya son conocedores del caso y han empezado a dar pasos para buscar una solución al problema de los équidos que denuncia el empresario.

     

    Fuente e imagen: Lavozdegalicia.es / Carlos Castro y Óscar Cela

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