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    Un poni huye del fuego de Atamaría en Murcia

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    Apareció de la nada. Unos inmensos ojos castaños en un cuerpo de no más de 65 cm. de altura y de aproximadamente 4 o 5 años de edad. Ocurrió cuando el fuego en Atamaría aún estaba vivo y, aparentemente, el olor a destrucción había despertado todos sus sentidos. Emergió desorientado y frenético y a punto de provocar un accidente entre dos furgonetas, a su paso por una de las carreteras adyacentes a la pedanía de Los Belones y muy cerca de La Manga Club (LMC). «Surgió como una bolita que parecía fuego. En realidad, al principio pensamos que era ¡una cabrita!», relata con ligero acento francés, a pesar de su extraordinaria vocalización del castellano, Nicole Deschamps, la propietaria del Rancho de La Fuente que se ha hecho cargo de él. ¿Qué de quién está hablando? Pues de «todo un semental» -como lo define enseguida Deschamps- encerrado en un cuerpo de poni y al que la familia ya ha bautizado como 'Wildfire' ('Fuego Salvaje'), por las circunstancias en las que apareció el animal y por ese brío que rezuma.
     
    'Fuego Salvaje'
     
    Nicole iba acompañada ese viernes por sus dos hijas, Lily y Natalie (ambas profesoras del rancho), en uno de sus habituales paseos a caballo, concertado por un grupo de clientes. Al poco de haber iniciado la marcha, fueron abordadas por 'Wildfire'. «Apareció de la nada y no sabría llegar a decirte de qué dirección venía. El pánico le pudo traer de cualquier parte». Lo que era evidente era que venía nervioso, inquieto e incluso fogoso. Quizás fuera la adrenalina de la situación. El caso es que ante la presencia de yeguas y sementales, 'Wildfire' se creció. Las dos hijas de Nicole enseguida bajaron de sus respectivas monturas y se hicieron con él, aunque no sin tener que aplicarse con empeño en la tarea. El brioso poni sólo llevaba puesto un cabezal de cuadra. Ninguna identificación y menos microchip.
     
    'Wildfire' lleva desde ese día alojado en una de las 50 cuadras que Deschamps tiene en su rancho. Un lugar en el que, además de organizar excursiones y paseos, se realizan desbravas y montas y, por supuesto, se cuidan caballos. 'Fuego Salvaje', en su frenética carrera hacia delante, no pudo haberse tropezado con otras personas más adecuadas. Durante el incendio de la sierra de Portmán, el 'Rancho de la Fuente' ha sido refugio de algunos caballos de la zona en busca de un lugar seguro por parte de sus dueños ante la magnitud del fuego, pero también, el centro hípico es la 'vivienda' habitual de otras tantas cabalgaduras de propietarios y/o residentes permanentes de La Manga Club -tal es el caso de la galesa Gill Davies-, que guardan y protegen sus caballos allí. Davies, amiga de Deschamps desde hace años, se ha involucrado con ella en la localización del dueño del nuevo inquilino del rancho. Nada. Infructuosa búsqueda. «Nadie parece haber 'extraviado' un poni en las inmediaciones», dice Davies con un gesto de incredulidad en su rostro. No puede llegar a entender que aún nadie haya avisado de que «ha perdido un animal de su propiedad». Y es que puede ser que, a pesar del buen estado físico en el que se lo encontraron…, haya sido abandonado. Ahora todo es una hipótesis.
     
    Lo único cierto es que desde diciembre de 2010 la comunidad murciana regula la propiedad de los equinos a través de la obligatoriedad de que lleven un microchip, aunque «se tiene hasta diciembre de 2011 para regularizar la situación de los animales que aún no lo lleven», nos aclara Nicole, que subraya también que, aún así, «no todo el mundo está dispuesto a gastarse 80 o 90 euros» en colocárselo a su animal. 'Wildfire' no lo lleva, con lo que la localización de su dueño se complica. Y para que nadie pueda encontrar en esta situación un provecho y el poni termine hecho chuletas o malviviendo, Deschamps y Davies prefieren no dar muchos datos descriptivos de 'Fuego Salvaje' e incluso prefieren que en principio su foto no se haga pública.
     
    De momento, 'Wildfire' seguirá alojado en el rancho. De pasar un año y un día desde su localización, las mujeres de este conocido centro hípico podrían quedarse con él, pero no descartan que un dueño preocupado por el paradero de su poni aparezca pronto.
     
    Mientras, 'Wildfire' vive ajeno a las circunstancias que le rodean. Sólo tiene en mente una cosa a la vista de la fogosidad de la que hace ostentación con tanta yegua alrededor. Parece haber hecho suyo aquello de que el tamaño no importa y se hace valer permanentemente, reclamando atención con autoridad y pisando firme, erguido y trotón en la explanada que da acceso a las cuadras, utilizando, por si alguien no se había dado cuenta de su presencia, un agudo y persistente relincho de reclamo. Nicole traduce: «Está diciendo algo así como: '¡Eh ¡chicas!, ¡qué estoy aquí! ¡Miradme!'». Ellas, apostadas tras la puerta que da acceso a sus cuadras, agachan la cabeza hasta llegar a su altura y..., le ponen ojitos. Quién sabe. Bajo la atenta mirada de 'Atilón' y de 'Sir Persival' -más conocido por 'Perejil'-, de 'Valiente' (el único burro del recinto), en compañía de otros ponis y a la vera de las yeguas 'Aline', 'Melodie', 'Casandra', 'Itálica'…, quizá 'Wildfire' haya encontrado su personal paraíso para 'los pequeños hijos del viento'.

     

    Fuente e imagen: laverdad.es / M.J. Peñas

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