Todas las categorías
    • Todas las categorías
    • Caballos
    • Transportes
    • Accesorios
    • Servicios
    • Mascotas
    • Propiedades
    Please select a location from the drop-down list

    Un zoólogo afirma que la Xunta de Galicia se desentiende del garrano, el último reducto de caballo salvaje

    Compartir:

    Los caballos salvajes que habitan los montes gallegos, denominados garranos, son, tal como expuso hace unas semanas el zoólogo Felipe Bárcena en el Club Faro, el valor natural más importante y de mayor interés biológico de Galicia, ya que es en esa tierra donde se concentra el único reducto de caballo verdaderamente salvaje del mundo.

    Bárcena, especialista en lobos y garranos, añadía además que “la Administración gallega los rechaza y esa postura es una de las amenazas para su supervivencia".

    Su charla, dividida en cuatro partes, puso de relieve los problemas que amenazan la supervivencia de estos equinos. "Paradójicamente, hay un rechazo a su existencia tácito por parte de la Xunta, que se empeña en considerarlos ganado y cuya normativa puede desembocar en su envío a mataderos con destino a su destrucción".

    De las palabras de Bárcena se desprende que, mientras la Administración gallega parece considerarlos un estorbo e incluso “se inventa una raza pura gallega para aprovechar las ayudas de la CE a las razas autóctonas”, el Gobierno portugués los cataloga como Patrimonio Nacional. "La Xunta, al catalogar esa nueva raza gallega de su invención, tácitamente desposee de validez a nuestros équidos más propios, los garranos", sentencia el zoólogo.

    Bárcena indicó que esta especia equina solían moverse por los montes de A Groba, el centro y el norte de Galicia. "Mucha gente no conoce ni siquiera la palabra; son unos seres desconocidos pero muy gallegos y muy interesantes, aquí llamados "bestas do monte" o burras, y que en Galicia están establecidos hace miles de años. Entre los équidos, que se clasifican como asnos, cebras o caballos, sería una variedad de estos últimos, el "equus ferus atlanticus", también llamados ponis celtas o ponis atlánticos. Garranos es el nombre que se la ha dado no solo a los caballos salvajes gallegos o portugueses sino a todos los de la península ibérica, aunque también fueron exportados a Escocia, Irlanda, Finlandia y hasta a Estados Unidos".

    En su conferencia, Bárcena aprovechó para definir las características del garrano que lo diferencian de los caballos, no solo genéticas sino morfológicas, fisiológicas, ecológicas y hasta reproductivas. De acuerdo con el especialista, "sus formas vienen dadas por su adaptación a un hábitat de monte en el que no pueden sobrevivir los caballos: son de escasa alzada con cuerpo relativamente largo, extremidades fuertes, cascos muy duros de una sola uña y dedo para disminuir el roce, cernejas muy pobladas y cuartillas cortas".

    Además de habitar en la montaña, los garranos viven entre el matorral espeso. Su adaptación a ese mundo le ha dado orejas pequeñas, fuertes bigotes para protegerse de los tojos, panza abultada y costillar deprimido lateralmente para moverse con más facilidad en ese medio silvestre. Sus crines y pelajes también están dispuestos contra la climatología rigurosa, nieve incluida. Son capaces de alimentarse de material rico en celulosa y de tojos o zarzas, algo imposible al caballo normal, igual que de hierba o gramíneas. Su capacidad reproductiva es mayor precisamente para hacer frente a la dureza de la supervivencia en este medio.

    En la recta final de la conferencia, el zoólogo indicó el interés de las poblaciones de garranos salvajes. "En primer lugar, es un équido ancestral, primitivo, que debe llevar unos 20.000 años habitando nuestros montes. En todo el norte de la península ibérica viven pequeñas poblaciones de garranos pero donde su presencia es más importante es en Galicia, aunque descienda su número, entre otras cosas por las disposiciones administrativas del gobierno gallego. Pero esta población gallega de garranos es el único reducto de caballos verdaderamente salvajes que hay en el mundo. Los garranos de otros países han salido del norte de la península ibérica. Incluso se exportaron para las minas inglesas".

     

    Artículos relacionados:

    La lenta desaparición del caballo de Castrove

     

     

    Fuente: farodevigo.es

     

    Noticias
    Suscríbete al boletín