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    Una odisea para salvar a 9 caballos

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    A las 21.30 horas, cuando comenzó a anochecer, el fuego llegaba a la mitad de uno de los promontorios que rodean el valle en el que están situadas las cuadras de Ibiza Horse Valley. Los cuidadores de los seis caballos que viven en esta zona de la vénda de Cas Negres, bajo Can Batista, decidieron que era necesario sacarlos de allí ante la velocidad con la que avanzaba el fuego declarado ocho horas antes en Morna.

    David Capdevielle, impulsor de Ibiza Horse Valley junto a Cosima Jung, explica que no dio tiempo a nada, ni siquiera a coger las monturas. Él y un grupo de amigos a los que había movilizado para ayudarle, tuvieron que salir a pie, «más bien corriendo», tirando de los caballos por caminos rodeados de llamas. «Los animales se portaron muy bien, estuvieron muy tranquilos. Teníamos más miedo nosotros que ellos», señala Capdevielle. El cuidador decidió que el lugar más seguro al que podían llevar a los caballos era la iglesia del pueblo y hacia allí se encaminaron. «Don Pepe, el párroco de Sant Joan, nos dio su bendición para que los pusiéramos en un terreno al lado de la iglesia. Le encantan los caballos», explica.

    Para poner a salvo a los animales tuvieron que caminar una hora desde las cuadras hasta el pueblo, atravesando los montes por caminos y acompañados por el fuego a diestra y siniestra.

    David y sus amigos no solicitaron la ayuda del Ibanat, ni de la UME ni de Protección Civil. «No les dijimos nada porque nos habían impedido el acceso al valle. Entiendo que lo hacían por nuestra seguridad, pero si ni siquiera nos dejaban estar en las cuadras cómo íbamos a pedirles que sacaran a los animales», se justifica. Cuando los seis caballos de Ibiza Horse Valley ya estaban seguros, David y una amiga volvieron al incendio para rescatar otros tres, pertenecientes a unos vecinos. Los dueños de Can Jaumitus, una finca cercana a las cuadras de la asociación, habían sido desalojados sin tiempo de trasladar a los animales. Los rescatadores salieron de Sant Joan a medianoche y llegaron a la casa a la una de la madrugada. «Si no los hubiéramos sacado de allí hubieran roto las cuerdas y habrían salido corriendo, algo muy peligroso porque había fuego por todas partes», advierte David. Regresaron a la iglesia a las dos de la mañana tras cuatro viajes y cuatro horas caminando por los montes para proteger a nueve caballos.

    «El jueves por la mañana toda la gente del mundo ecuestre ibicenco vino a ayudarnos. Vicente Vidal, el presidente de la comisión de fiestas de Sant Joan, nos dejó llevar a todos los animales a su casa y allí se quedaron hasta que pudimos volver al valle cuatro días después. Tenemos que agradecer lo que hicieron Vicente y todas las personas que colaboraron: Cindy y Hans de Can Mayol, Rom, Connie, Lucy y el párroco, Don Pepe», destaca Capdevielle que no deja de ensalzar el buen comportamiento de los caballos, aunque reconoce que pasaron algo de miedo mientras permanecieron en la iglesia porque los helicópteros aterrizaban a solo 10 metros de ellos.

    Los animales ya han vuelto al valle, que ha quedado intacto a pesar de que las montañas que lo rodean están calcinadas. Los cuidadores explican que los terrenos se habían desbrozado para que los animales estuvieran más cómodos y que, al pastar en ellos, los propios caballos impidieron que volvieran a crecer malas hierbas. Peor suerte corrió la cabaña de madera que habían construido para guardar las monturas. Ardió por completo con ocho sillas dentro. La asociación calcula que ha perdido unos 20.000 euros. «Este tipo de objetos no se asegura. Pero ya hay personas que están buscando monturas de segunda mano para cedérnoslas», concluye.

     

    Fuente: diariodeibiza.es

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