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    Aplicación de terapia EPI en caballos

    ArtículoProductos y Servicios Equinosmiércoles 11 febrero 2015
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    Marta Gómez Casas y Mª Cruz González Porras estudiaron fisioterapia con la intención de poder ayudar a la gente a recuperarse. Es más, llevadas por su afán de marcar la diferencia, se han convertido en las autoras de un estudio pionero sobre la técnica de electrolisis percutánea intratisular (EPI) en caballos. Esta técnica se viene aplicando en humanos desde años.

    Estas dos jóvenes fisioterapeutas españolas reconocen que su mayor recompensa personal es sacar adelante a los pacientes, comprobar cómo logran ser capaces de retomar su actividad.

    Marta y Mª Cruz se conocieron, en octubre de 2013, cuando ampliaban su formación para incorporar técnicas nuevas en sus respectivos trabajos. Fue en el transcurso del Máster en Fisioterapia Invasiva que imparte la Universidad San Pablo CEU cuando se percataron de que sus puntos de unión en cuestión de conjunto de técnicas de terapia invasiva eran muchos: acupuntura, EPI, mesoterapia y punción seca. Y sobre todo, les unía su pasión por los caballos.

    En marzo de 2014 ya andaban inmersas en el estudio al que aludíamos hace un momento: la técnica de electrolisis percutánea intratisular de tendinopatías en equinos.

    Sin embargo, esta técnica necesitará aún cierto tiempo hasta que pueda darse a conocer y ser aplicada con cierta extensión.

    Mª Cruz confiesa que la idea de utilizar la EPI (Electrolisis Percutánea Intratisular) en equinos  le surgió a raíz de su unión con estos animales. La técnica consiste en la aplicación de una corriente galvánica en el punto exacto de lesión al que se accede mediante control ecográfico. De hecho, lleva años utilizándose en humanos.

    A su pasión equina se le unió la experiencia de Marta, a pesar de que ambas debían partir de cero. Por ello, lo primero que hicieron fue ponerse en contacto con el departamento de Veterinaria de la Universidad de León y acordaron colaborar.

    Pronto se dieron cuenta de que el principal problema residía en las pocas muestras con las que poder trabajar. De ahí que tuvieran que empezar a convencer a los dueños de los caballos sobre algo de lo que nunca habían oído hablar.

    Por otro lado, averigüaron que la técnica no estaba siendo utilizada en ningún país e incluso descubrieron que las únicas investigaciones llevadas a cabo eran las de los dos veterinarios de la Universidad de León. Estos habían contactado con José Manuel Sánchez Ibáñez, inventor de la técnica en el año 2001, quien, desde entonces, la usa en humanos pero nunca en animales.

    José Luis Sánchez había llevado a cabo el estudio como tema para su tesis doctoral. Para ello utilizó ratas de laboratorio con la finalidad de observar qué ocurría en un tejido sano, comparado con un tejido patológico. Es decir, se trataba de ver qué efectos tenía la EPI en ambos tipos de tejido. Pero vio que no ocurría nada. La conclusión de su investigación fue que aplicar EPI a un tejido sano no tenía repercusión negativa de ningún tipo.

    Sin embargo, en la Universidad de León se comprobó que en una tendinopatía de caballo tratada con EPI se conseguían resultados positivos y, a partir de ahí realizaron un póster con los pasos a seguir, aunque sin un protocolo marcado, del que sí disponen las fisioterapeutas en el trabajo que han realizado.

    No obstante, y ellas insisten en este aspecto, la técnica no puede realizarse sin un veterinario. Sin este profesional, el manejo del equino resulta imposible, dado que se deben hacer puntos de bloqueo para que no le duela y para este fin, hay que sedar al caballo. De otro modo, no es posible mantenerlo tranquilo para poder manipularlo.

    En todo caso, por lo que se refiere al tratamiento en general de lesiones en caballos la técnica ha avanzado a pasos agigantados: se utiliza desde el factor de crecimiento a la crioterapia pasando por el vendaje neuromuscular o la intervención quirúrgica, los estiramientos y las infiltraciones.  Uno de los principales dilemas en la veterinaria suele ser la elección de tratamiento en las tendinopatías y desmopatías del caballo. Con el conocimiento actual de la estructura del tendón, se han incrementado las posibilidades de utilizar nuevas técnicas de tratamiento. Es el caso de la EPI.

    En su estudio, las dos fisioterapeutas han utilizado uno de los tendones que más suelen lesionarse estos animales: el flexor superficial, que se asemeja con el Aquiles del humano.

    En el caso de los equinos, además, es necesario realizar lavados previos, así como un rasurado de la zona, porque se trata de un entorno que no está estéril y hay riesgo de que se pueda producir una infección.

    Y este es el protocolo a seguir:

    1. Sedación del caballo.

    2. Limpieza y rasurado de la zona.

    3. Se bloquean los puntos.

    4. Se explora con el ecógrafo la zona en la que se va a llevar a cabo la intervención.

    5. Con la zona ya localizada, se procede a realizar la intervención.

    6. Para terminar, se realiza un vendaje que el caballo ha de llevar 48 horas.

    Previamente a esta intervención el caballo deberá permanecer un mínimo de una semana antes sin tomar ningún antiinflamatorio.

    En cuanto al número de sesiones, el protocolo marca entre tres y seis. Y el intervalo entre cada sesión, tanto en humanos como en caballos, viene determinado por la respuesta inflamatoria a la corriente, aunque normalmente es de entre diez y quince días.

    El estudio fue presentado en junio de 2014, tras finalizar el Máster. Además, fue presentado por Mª Cruz González Porras en el Primer Congreso Internacional de Fisioterapia Invasiva del mes de diciembre de 2014 en el CEU.

    Fuente e imágenes: elimparcial.es  

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