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    Asociación Hípica Santa Ana en la Bahía de Cádiz

    ArtículoProductos y Servicios Equinosmiércoles 06 agosto 2014
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    Guillermo va a terapia cada martes y jueves por la tarde y sus beneficios, aunque no cuantificables y difícilmente medibles, existen. Sólo es necesario acercarse a este chiquillo para darse cuenta del ánimo positivo que irradia.

    Tanto Guillermo como su hermana se muestran felices a lomos de un caballo. Él tiene una discapacidad mental y acude al centro a recibir terapia con caballos. Ella no tiene ninguna discapacidad pero acude igualmente el mismo día y a la misma hora para recibir clases de equitación.

    No hay distinciones, no hay límites ni segregaciones. Lo que se busca es la solidaridad y la integración de valores. Los dos hijos de Susana Fernández coinciden en la Asociación Hípica y Terapéutica Santa Ana, pionera en la Bahía de Cádiz en el tratamiento de niños con discapacidad en lo que se conoce como equinoterapia o tratamiento con caballos.

    Otros padres, como Soraya, Manuel Román, María Mora, Esteban García o Juan José Carballet tampoco acaban de tener muy claro cómo se embarcaron en este proyecto. Pero desde hace pocos meses, viven esta realidad. Ellos, y otros colaboradores son los socios fundadores de una asociación que se materializó en mayo de 2014 con el objetivo de ofrecer terapia a niños con discapacidad.

    «Se puede decir que fue Gonzalo el que hizo que estemos aquí», confiesa Esteban García, entre las risas del resto. Esteban convenció a Manuel Román, técnico deportivo y jinete, para que le ayudara a montar a su hijo a los caballos. «Pronto descubrí que le encantaba», reconoce el padre.

    A partir de ahí, todo vino rodando a lo largo de los meses. Fueron sumando familiares y amigos a la causa. Participaron en un taller de monitores de equinoterapia en Sevilla. Tras ello empezaron a colaborar con fisioterapeutas del centro de educación especial Upace San Fernando. Más tarde adquirieron los caballos, consiguieron la cesión de unas instalaciones y, finalmente, los primeros que disfrutaron de los servicios fueron los propios padres y sus hijos.

    Por el momento, son una docena de niños quienes reciben terapia o clases de equitación. «Lo fundamental para nosotros es que los hermanos se integren, que no se quede uno mirando y otro sin hacer nada», subraya Soraya Román. En este sentido, primero su hermano se afana en enseñar a unos niños a montar y luego los pequeños con discapacidad reciben su terapia.

    «Los niños llegan y las fisioterapeutas se encargan de realizarles una valoración previa, en función de ella comenzamos el tratamiento que siempre se organiza igual: en primer lugar reciben estimulación previa en una sala de fisioterapia y luego pasan a los caballos», resume María Mora, presidenta de la entidad.

    Una vez con los caballos, los pequeños reciben un complemento a la estimulación que reciben en sus respectivos centros educativos. Este complemento les ayuda especialmente «a controlar el tronco, posicionar la pelvis, además de trabajar la columna», señala María del Carmen Rubio, una de las fisioterapeutas voluntarias de la entidad. Además de los evidentes estímulos cognitivos y sensitivos que reciben los niños.

    «Es impresionante ver cómo los caballos y yeguas se adaptan a quienes tienen encima. Se muestran tranquilos y relajados al contacto con los niños», reconoce Mora. También ayuda a los propios padres, que observan sentados cómo sus hijos reciben las clases. «El elemento socializador para los padres es muy importante, aquí pueden relajarse, hablar entre ellos y compartir inquietudes», reconoce Esteban García en su doble condición de miembro de la entidad y padre.

    Por el momento, la asociación subsiste con las aportaciones de los propios socios y de los padres que llevan a terapia a sus hijos. Pero, obviamente, toda ayuda siempre es bien recibida. La entidad posee instalaciones y una sala de fisioterapia provisional, pero necesitan mejoras para poder seguir creciendo y ofrecer la mejor atención posible. «Cuando llegue el invierno necesitamos tener una zona cubierta para realizar la hipoterapia», reconoce Esteban. Asimismo, será necesario disponer de material especial para la sala de fisioterapia que permita ir sustituyendo el provisional actual. Por eso, en la asociación ya se están movilizando para conseguir mecenazgo, patrocinios y actividades que les permitan aumentar sus fondos.




    Fuente e imagen: lavozdigital.es

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