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    Caballos para curar - Equinoterapia en Palencia

    ArtículoProductos y Servicios Equinosmiércoles 04 junio 2014
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    Nerón es un caballo sumamente tranquilo, muy dócil y no se asusta con casi nada. Por eso sobre su grupa se acumulan horas y horas en la escuela de equitación y una dilatada experiencia con personas. Es un animal más bien bajito, sobre el metro y medio y algo anchote, al estilo percherón. Precisamente este porte le confiere una especial capacidad para llevar a cabo tareas de equinoterapia.

    Desde hace unos meses Nerón participa en esta actividad con un grupo de pacientes con discapacidad del centro asistencial San Juan de Dios de Palencia. Es el caballo que menos experiencia en equinoterapia tiene del Centro Hípico Romero y Jara, unas instalaciones junto al río Pisuerga y a un bosque de chopos y coníferas en medio del bello paraje de los Llanos y el Prado, en el término municipal Magaz de Pisuerga. Nerón comparte tareas junto a Jara y Caramelo.

    Los beneficios de la equinoterapia para personas con discapacidad tanto física como intelectual están más que demostrados, asegura José Manuel Romero, gerente del centro y monitor de equitación, quien explica la diferencia entre hipoterapia y equinoterapia. «La hipoterapia tiene como objetivos la integración y desarrollo de habilidades mediante el contacto con el caballo, mientras que equinoterapia va más allá e incluye el cuidado y limpieza del caballo y de las cuadras, lo que supone el añadido de una actividad física, y la asunción de responsabilidades».

    Todos los viernes, pasadas las once de la mañana el centro hípico acoge a un grupo de siete personas con discapacidad procedentes del San Juan de Dios. Inician la jornada con el cuidado del caballo, que incluye el cepillado del animal, una de las actividades que más les gustan y a la que dedican gran atención.

    El primer beneficio de esta terapia, señala Romero, es que estos pacientes rompen con la rutina del día a día. Además, lo hacen en un entorno natural muy saludable y permaneciendo al aire libre. «Cuando ven la furgoneta que les espera para venir al centro hípico corren para subirse a ella; cuando la ven para otras actividades los cuidadores tienen que llamarles para que suban», comenta orgulloso el gerente de la hípica.

    Tras el cepillado da inicio la clase de equitación y relata Romero que han notado una gran mejoría en estos pacientes puesto que no son solo capaces de montar sin ayuda sino que incluso llegan a hacer círculos y otros manejos. Algunos de los pacientes llevan en esta terapia los tres años que se lleva impartiendo en el centro de Magaz y otros se han ido incorporando en los meses sucesivos.

    Las sesiones se desarrollan coincidiendo con el curso escolar y, en la actualidad, 28 personas con distintas discapacidades participan en diferentes días.

    Desde el punto de vista físico, la equinoterapia hace posible el fortalecimiento de los músculos restaurando la movilidad perdida y mejora el equilibro y la coordinación. Algunos de los pacientes que se mantienen con dificultad erguidos y presentan poca flexibilidad sobre el caballo permanecen derechos y se muestran flexibles, comenta Romero.

    Así, una serie de oscilaciones tridimensionales como avance y retroceso, elevación y descenso o desplazamiento se graban en el cerebro y se automatizan en el tiempo.

    Desde el punto de vista psicológico, esta práctica ayuda en el manejo adecuado de impulsos, aumenta la autoconfianza, la autoestima, la capacidad de adaptación, la cooperación y el sentido de responsabilidad, además de fortalecer la atención y concentración mental, así como la capacidad de comunicación.

    Además, en cuanto los pacientes detectan que ostentan cierto dominio sobre el caballo se sienten más seguros y decididos, a la vez que disfrutan. «La terapia se completa con la limpieza de las cuadras que aporta un plus de ejercicio físico y de responsabilidad, también muy beneficiosos», comenta el gerente.

    Las 28 personas con discapacidad del centro asistencial San Juan de Dios que participan en este programa de equinoterapia pertenecen a las unidades de psicogeriatría, patologías psíquicas, psiquiatría tanto de adultos y jóvenes y otras dolencias de carácter moderado.

    Los caballos, por su parte, se muestras siempre tranquilos y receptivos a las señales de los pacientes. No cualquier caballo sirve para esta terapia, ya que tienen que tener muchas experiencia con todo tipo de personas y su carácter debe ser sumamente paciente y muy dócil.

    En el centro hípico Romero y Jara la equinoterapia no es la única actividad que se ofrece. También se imparten clases de equitación, se realizan paseos y rutas, se organizan cursos ecuestres, se entrena y preparan caballos para competir y se oferta el cuidado y estabulación de equinos para particulares con asistencia nutricional, veterinaria y técnica.


     

    Fuente e imágenes: elbierzonoticias.com y el nortedecastilla.es

     

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