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    Don Rodrigo, 37 años dedicados al mundo de la equitación

    ArtículoProductos y Servicios Equinosmartes 03 diciembre 2013
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    Vimianzo, en la Costa da Morte gallega, alberga la sede de Don Rodrigo, empresa de fabricación de accesorios ecuestres que cuenta ya con 37 años de existencia.

    Don Rodrigo The Spanish Saddlery mantiene una vieja fórmula para manufacturar y vender a nivel internacional sus conocidas sillas de montar. Se trata de mantenerse firme en la exclusividad ya que son productos a medida y a gusto del consumidor.

    «Si un cliente quiere una montura de color rojo y unos faldones más largos de lo normal se hace», comenta Antonio Galdo, gerente de la compañía e hijo del fundador, del mismo nombre.

    Todo es hecho a mano y bajo pedido. «Cada silla es única y tiene algo especial: el sello que le pone el que la compra y la calidad que le ponemos nosotros», comenta con orgullo Galdo.

    Por este motivo quizá, parece que el tiempo no pasa en esta factoría. Tras pasar media vida trabajando en Suiza y Alemania, el fundador, Antonio Galdo , decidió crear una empresa en Vimianzo pese a ser de Ortigueira. Se trataba de un sector con gran auge en la Europa de los años 70 aunque muy residual en la España de la transición.

    En esta empresa siempre se ha mantenido la calidad ante todo. Incluso a pesar de los vaivenes de la crisis económica que obligó a la compañía a despedir a 45 empleados en 2009, la empresa mira el futuro con relativo optimismo. En sus instalaciones trabajan en la actualidad 30 personas.

    No obstante, la competencia es feroz. «Tu puedes comprar una montura para el caballo pagando entre 100 y 400 euros. Es una opción muy respetable. Una de Don Rodrigo cuesta por término medio entre 550 y 600 euros. Eso depende de la economía de cada uno y de lo que se quiera gastar», señala al respecto Antonio Galdo. «La diferencia es que yo te hago la silla a medida y de un producto de una calidad exquisita. Cada montura es única, no hay dos iguales», matiza.

    El futuro, según el empresario, pasa por «la especialización y la diferenciación, saber distinguirse de la competencia y garantizarte la fidelización del cliente». Aunque, a día de hoy, lo cierto es que la exportación de sus productos supone el 80 % de la producción anual. «Tenemos una importante presencia en Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, Reino Unido... El mercado anglosajón es muy importante para nosotros, aunque el resto de Europa, sobre todo occidental, también tenemos una importante cuota de mercado. Creo que no hay un lugar en el mundo en el que no haya una silla de montar de la firma Don Rodrigo», agrega Antonio Galdo.

    En lo que respecta al mercado nacional, las ventas van manteniéndose gracias al protagonismo que tienen disciplinas como la doma, el salto y la equitación, especialmente entre la gente joven.

    «Aquí siempre hubo una cultura de exaltación del equino, las rutas ecuestres forman parte de la idiosincrasia de esta comarca, pero no es menos cierto que ahora la gente gasta más en preparar su caballo. También hay más empresas que se dedican a estabular los animales, que te los prepara, te los cuida... Ya no es tan importante tener una finca y un galpón para tener un caballo y eso se nota en la mayor demanda».

    Un kit completo de Don Rodrigo ronda los 900 o 1.000 euros. Incluye la cabezada, el filete para el caballo, la cincha, la montura, los estribos y la mantilla. «Los hay más económicos pero eso depende del cliente», subraya Antonio Galdo.

     

     

    Fuente e imagen: lavozdegalicia.es

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