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    Yeguada Jesús Lobete - Caballo Hispano-árabe

    ArtículoProductos y Servicios Equinosmartes 05 agosto 2014
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    Jesús Lobete Antolín, propietario de la yeguada que lleva su nombre y ubicada en Paredes de Nava, Palencia, lo tiene muy claro: «el hispano-árabe es un caballo muy versátil, especialmente indicado para acoso y derribo, encierros en el campo, doma vaquera e incluso raid».

    Su yeguada no deja de acumular premios, reconocimientos y distinciones. Las más recientes fueron concedidas a dos de sus ejemplares en Medina del Campo, donde se celebró este año el primer Concurso Morfológico del Caballo Hipano-Árabe, en el que el ganadero obtuvo una medalla de plata en la sección de potras de un año ocon con JL Falada 75 % (Irkutzk X -padre- / J Beata 50 % -madre- ) y una medalla de oro en la potros de 3 años, con el joven semental J Dito 50 % (Fakateko X - Amapola LXIII).

    La  competición celebrada en Medina del Campo y las anteriormente organizadas en la vallisoletana Valdestillas, son los únicos certámenes que, según señala Juan José Hernández, se realizan fuera de Andalucía y que reúnen a las mejores ganaderías de raza hispano-árabe de la zona norte de España.

    En Valdestillas, el pasado año, la yeguada de Lobete Antolín se trajo la medalla de oro en la sección de potras de 3 años, gracias a J Carejas 50 % (Fakateko X - Amapola LXIII).

    Hernández, colaborador de Lobete junto con Alejandro León, indica que en los concursos se premia la morfología, es decir, que «los ejemplares se adapten a un patrón racial. Además, se juzgan movimientos, cadencia, regularidad, flexibilidad, velocidad e impulsión».

    Los hispano-árabes son animales eumétricos, término empleado a la hora de definir en las distintas especies un volumen medio, resultado de la combinación óptima de la superficie y de la masa; ortoides (perfil recto) y mesomorfos (para silla y tiro ligero y rápido). 

    «Se pueden criar hispano-árabes con una proporción de árabe de un mínimo del 25 %, hasta lo que se quiera. Por lo tanto, eso significa que no tiene un estándar racial muy encapsulado», añade.

    Jesús Lobete valora muy positivamente los resultados obtenidos en los concursos, pues ponen de manifiesto que el trabajo se está realizando adecuadamente. «El trabajo de selección que está realiza da sus frutos», subraya. 

    La raza equina hispano-árabe está incluida en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España, perteneciente a las autóctonas, y, sorprendentemente, como una especie equina caballar en peligro de extinción.

    En la provincia, ningún ganadero mantiene un volumen similar al de la Yeguada Lobete, consistente en 40 animales «de una línea genética muy exclusiva»: la aportación árabe es de la prestigiosa Flor de Lis. Lobete Antolín cría caballos hispano-árabes desde hace seis años aunque anteriormente se dedicó a los Pura Raza Española y a los caballos cruzados.

    Los orígenes de su apuesta por el hispano-árabe hay que encontrarlos en la buena relación que el ganadero mantiene con la yeguada Flor de Lis, propiedad de Teresa de Borbón, que le cede un semental, muy famoso, Fakateko, Premio Waho al mejor semental árabe de orígenes españoles.

    «Viene a pasar sus últimos años de vida y empiezo a cubrir con él. Vistos los buenos resultados de la primera camada, continué hasta que el caballo muere. Después seguí criando con sementales árabes del hierro, FL Babieka  y Irkutzk», aclara.

    El Medalla de Oro J Dito 50 % no ha cubierto todavía por problemas de consanguinidad, y es que es hermano de las yeguas hispano-árabes que tienen edad para criar. «Una potra alazán lo mismo el año que viene se cubre con él», comenta. Ahora son tres  árabes puras y tres hispano-árabes y tres españolas las hembras que están preñadas.

    La ganadería de Jesús Lobete  se dedica a la cría de caballos hispano-árabes y de pura raza árabe de línea Pure Spanish. Si bien la crisis ha hecho mella, como en tantas otras ganaderías, la rentabilidad cero se combate con vocación y afición, garantía de continuidad. Además, en este caso, Lobete logra reducir costes produciendo él mismo el alimento para su yeguada.

     



    Fuente e imagen: diariopalentino.es / Luis Calderón

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