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    Equus Natural Club - Apadrinar caballos

    ArtículoSolidaridad Ecuestremartes 10 febrero 2015
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    Desde VdC queremos aportar nuestro granito de arena en ayudar a paliar el sufrimiento de los peludos con una sección de anuncios de caballos destinados a la adopción, apadrinamiento y acogida. Si crees que puedes echarles una mano, ¡ni lo dudes!

     

    Anna Salas y Gabriel Sánchez es una pareja de La Nou de Gaià (Tarragona) que dirige un centro hípico que se sale de lo que estamos acostumbrados en España. A finales de 2013 pusieron en marcha una iniciativa centrada en la recuperación de caballos para ofrecerles una segunda oportunidad.

    Ya hemos comentado en más de una ocasión que la crisis ha hecho mella en todos, y los animales no iban a escapar de ella. Sus propietarios, víctimas de deshaucios o simplemente de no disponer de recursos suficientes, los han abandonado a su suerte.

    En Equus Natural Club los equinos disfrutan de los cuidados que necesiten, viven junto a su manada en libertad campando a sus anchas en un espacio natural. Además, se les enseña a trabajar con personas a través de actividades que refuerzan el binomio animal-ser humano gracias a la filosofía de la doma natural.

    Anna, entrenadora y domadora de caballos y responsable ya conoce lo que supone trabajar en una hípica aunque no le acababa de convencer el funcionamiento de estos centros. Dado que le rondaba por la cabeza la idea de montar un lugar donde los caballos pudieran vivir de una forma más natural y libre, decidió lanzarse a la aventura junto a su pareja, con la intención de que los animales entraran fácilmente en contacto con la gente.

    El proyecto empezó a tomar forma en cuanto entró en contacto con los primeros caballos abandonados aunque Anna le está especialmente agradecida a Brigitte, una vecina alemana que les cedió un terreno de unas cuatro hectáreas en las afueras del pueblo para que pudieran acoger a los caballos.

    Después de poco más de un año ya cuentan con 17 equinos, una cifra que consideran un tope con el que garantizar una atención adecuada a cada uno de ellos y el suficiente espacio para que se sientan relamente cómodos.

    Todos estos caballos habían sido abandonados e incluso algunos iban camino del matadero. Afortunadamente, en la actualidad gozan con el apoyo de sus padrinos, personas que se interesaron por ellos y que decidieron hacerse socios del club, con cuya cuota se sufragan los gastoa de mantenimiento y alimentación. A cambio, los socios pueden participar en las diferentes actividades que se organizan, independientemente de su deciden montar en los caballos o no.

    Cuatro de los equinos tienen propietario aunque los acoge el club, que cuenta en estos momentos con 51 socios. Anna y su pareja se muestran muy contentos dado que la mayoría de las personas que acuden a ellos son amantes de estos animales que buscaban una cosa diferente a lo que ofrecen las hípicas tradicionales. Se puede decir que un contacto más directo con los caballos. Además, las actividades son numerosas y están bastante diversificadas: pupilaje, cursos de doma natural, talleres, clases de yoga con caballos o incluso excursiones por la playa.

    Si bien los caballos habían sido abandonados, cada uno tiene su propia historia y a la vez lo hace único. Además, según señala Anna, muchos propietarios van concienciándose y, antes de dejarlos sin amparo, a su suerte, deciden buscarles un cobijo en el que los animales puedan estar en buenas condiciones.

    El primer caballo que la pareja apadrinó procedía de Valencia y le faltaba un ojo. Después vinieron algunas yeguas desde Alicante y otros han llegado hasta Tarragona desde Gerona. Cabe destacar el caso de dos caballos de salto recientemente adoptados: uno tras haber sido retirado de las competiciones, y, la última, una yegua esquelética de 38 años, por encima de la media de 30-35 años de vida que se les supone a los equinos. La mayoría de caballos, excepto esta yegua, por su avabzada edad, se pueden montar y todos participan en las actividades que se organizan en el centro. Hay, además, un caballo que goza de su propia popularidad, Indi, por haber aparecido en una película.

    La doma natural, aplicada y defendida en el Equus Natural Club, repercute en el bienestar físico como emocional de los caballos al considerar las necesidades de cada individuo y apostar por una vida en libertad y por la interacción con la manada y con las personas. En esta práctica no existe tensión ni dominación a la hora de domar un caballo. Este animal es muy sensible, tiene emociones y a consecuencia de sus circunstancias vitales, arrastra sus traumas.

    En este sentido, desde el club preparan para este año cursos de formación para el examen de NEC (Natural Equine Connection).

     

    Fuente: lavanguardia.com

    Fotos: cedidas

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