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    Maribel Alonso de Quinzaños. Juez Internacional

    ArtículoCómo - Trabajar con caballosjueves 02 abril 2015
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    La mexicana está incluida en el listado de jueces de los Juegos Olímpicos de Río. Está en Jerez juzgando el concurso de la Escuela.

    Una mexicana en un mundo, el de la doma clásica, de orígenes europeos, ¿cómo fue su acercamiento al deporte ecuestre?

    He crecido en una familia profundamente aficionada a los caballos y esto me llevó a acercarme al deporte ecuestre. Mi ambiente ecuestre en México siempre ha sido muy europeo porque he estado muy vinculada al deporte de la doma clásica.

    México es una fuente importante de caballos de Pura Raza Española, ¿qué le sugiere nuestro caballo?

    Es cierto que México siente una pasión muy arraigada por España y por su caballo. Es un caballo especial, con un carácter único, pero para mí todos los caballos son únicos e irrepetibles. En estos momentos hay caballos fantásticos de deporte y todos tienen un carácter diferente.

    La hípica española vivió tiempos de euforia en los primeros años de los dos mil. Una época en la que además la familia ecuestre mundial ponía las miras en nuestro deporte...

    Sí, fue como una alineación de los astros. Estaba la infanta Doña Pilar en la presidencia de la Federación Ecuestre Internacional, el equipo técnico de la Federación Hípica Española estaba integrado por un equipo humano fantástico, como Rosa María Fradera, Bobby Fernández de Bobadilla, el seleccionador belga Jean Bemelmans... Había un equipo de jinetes, como Beatriz Ferrer Salat, Ignacio Rambla, Rafael Soto o Juan Antonio Jiménez, que fueron los encargados de abrir la vía a los que han llegado después. Se pavimentó un camino para que la doma clásica actual tuviera el valor mundial del que hoy goza. España vivió un momento deportivo que pudo ser coyuntural pero sirvió para disfrutar de aquello y de lo que ha venido después, porque el nivel de España en este deporte sigue estando entre los mejores del mundo.

    Pero en la pista de competición los astros no se alinean; ahí o lo haces bien o no sales en la foto...

    Pero no se puede llegar derrotado a la batalla porque los caballos europeos son mejores que los españoles. Hay que salir a ganar porque cada caballo tiene la capacidad de convencer al público más exigente. Si el entrenamiento y la escala de trabajo son los correctos, el resultado tiene que ser bueno.

     

     

    Entrevista originalmente publicada en diariodejerez.es  el 27/02/2015

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